mayo 04, 2026

Edadismo en México: El costo invisible de ignorar la experiencia

Edadismo en México: El costo invisible de ignorar la experiencia

El error de ver el talento veterano como un gasto operativo y no como una ventaja competitiva de pensamiento estratégico. Se debe romper la narrativa del nativo digital, que invalida injustamente la capacidad de adaptación de los mayores.

Ivette Sosa

El prejuicio sobre la edad o edadismo en México se alimenta de una idealización de la juventud que ignora la realidad demográfica, económica y profesional actual del país. Mientras que en países como Japón o India, la jerarquía y la madurez son pilares sociales, en el entorno corporativo mexicano persiste un sesgo que asocia la edad con la falta de eficiencia.

Para corregir el rumbo, es fundamental que los empresarios y directivos  visibilicen a las personas mayores como agentes activos, promoviendo una cultura donde la experiencia acumulada, sea vista como un activo irremplazable. Dejar de ver las canas como un costo operativo y empezar a verlas como un blindaje estratégico.

Erróneamente, el edadismo surge de una compleja interacción entre imperativos económicos corporativos y una cultura que idealiza la juventud como el pináculo de la productividad.

Para el primer trimestre de 2025, México presenta un panorama demográfico en transición, donde los jóvenes representan una cuarta parte de la población, mientras que los adultos mayores, son un grupo en rápido crecimiento con una participación laboral significativa.

A diferencia del mito de que la vejez es una etapa de retiro total, los datos muestran que una parte considerable de los adultos mayores en México sigue siendo una Población Económicamente Activa (PEA).

Aproximadamente 33 de cada 100 personas de 60 años o más, participan en el mercado laboral. La tasa de participación laboral específica para mayores de 65 años se estima en un 25%.

La actividad económica disminuye conforme avanza la edad; mientras que el 43% del grupo de 60 a 69 años trabaja, solo el 9% de quienes tienen 80 años o más lo hace.

La mayoría de los adultos mayores ocupados laboran por cuenta propia (49%), mientras que el 38% son trabajadores subordinados y remunerados.

La permanencia de los adultos mayores en el mercado laboral responde, principalmente, a la insuficiencia de las pensiones para cubrir el costo de vida y a la búsqueda de interacción social para combatir el aislamiento.

Pese a esta realidad, muchas empresas equiparan erróneamente la senioridad con costos operativos elevados, prefiriendo contratar talento joven y menos costoso.

​Priva también el sesgo de nativo digital, donde existe el mito empresarial de que los trabajadores mayores, carecen de agilidad tecnológica, lo que invalida injustamente su capacidad de adaptación.

​A diferencia de otros indicadores de diversidad, la edad rara vez figura en las políticas de inclusión (DEI) corporativas, dejando el sesgo sin regulación.

BiljaST en Pixabay

​Narrativa mediática 

Sin duda, la publicidad y los medios mexicanos refuerzan constantemente la juventud, como la etapa de mayor valor social y vitalidad. La idealización estética, al glorificar la juventud como el único estándar de éxito y belleza, genera rechazo hacia el proceso natural de envejecer.

En el ámbito profesional, persisten estructuras que dificultan la colaboración intergeneracional efectiva. ​

Se crea un círculo vicioso donde el talento experimentado es desplazado, privando al ecosistema laboral de una ventaja competitiva crítica: El pensamiento estratégico y la experiencia.

​En la cultura de la productividad, existe un enfoque sesgado que asocia la juventud con la eficiencia y el valor económico, descartando erróneamente la experiencia y la sabiduría acumulada, asegura en entrevista con diarinoticiasweb.org, el contador Pedro Manuel Guerrero, de 69 años.

Don Pedro cuenta que optó por dejar su trabajo formal, donde le pagaban 15 mil pesos mensuales, porque como ya era un hombre mayor, me decían que estaba obsoleto en conocimientos. Sin embargo, cuenta que además de sus labores cotidianas, tenía qué enseñar a las nuevas generaciones que llegaban con títulos de maestría, incluyendo a sus gerentes y jefes, pero con endebles conocimientos prácticos. Pero eso sí, con salarios muy superiores a los de él.

Me cansé, después de casi medio siglo de experiencia y pese a que me seguía actualizando, de ser visto como parte de los activos fíjos, no como capital humano. No como activo intangible, el valor del conocimiento que sume a la empresa. Y al ser un activo fijo, sufrí depreciación, por el uso y paso del tiempo, señala con ironía.

Hoy, el contador Guerrero entró a la economía informal. En el garage de su casa abrió su propio negocio, donde vende ropa deportiva y tenis; asegura que le batalla pero gana, por lo menos, el doble de lo que percibía. Entre sus planes está también tomar un curso de baile, en particular de salsa y ritmos latinos; así como retomar el francés, pues el inglés e italiano lo aprendió desde que fue estudiante universitario.

​Segregación social

La falta de espacios donde convivan diversas generaciones impide que se rompan estereotipos, alimentando ideas preconcebidas sobre lo que un adulto mayor “debe” o “no debe” hacer. ​Es un fenómeno que ignora la realidad actual, donde la vitalidad y la capacidad profesional ya no dependen únicamente de la edad cronológica.

Refiere don Pedro Manuel que hace unos días, escuchó en la radio que un médico recomendaba que las personas mayores, a partir de los 50 años, ya no debemos salir solos a la calle. 

Fue un comentario indignante, torpe, que busca invisibilizar a las personas mayores como agentes activos y valiosos. Ya basta de que vean las canas, como estereotipos de fragilidad o desconexión, fustiga.

En los entornos profesionales, expertos recomiendan promover la mentoría bidireccional, creando  espacios donde la sabiduría institucional de los veteranos se combine con la agilidad digital de los jóvenes. Además, que los procesos de contratación estén basados estrictamente en competencias y capacidad de aprendizaje, eliminando los filtros por fecha de nacimiento.

El respeto por la experiencia y madurez

Es un pilar fundamental en muchas culturas del mundo, especialmente donde predomina el valor de la jerarquía, la piedad filial y la preservación de tradiciones:

​En Asia Oriental, en países como Japón, Corea del Sur y China, este respeto es más profundo. Bajo la influencia del confucianismo, la edad es sinónimo de autoridad, sabiduría y estatus social. Se refleja en el lenguaje, los rituales diarios y la toma de decisiones.

​También en comunidades indígenas de América, África y Oceanía, los ancianos son vistos como “guardianes de la memoria” y pilares espirituales. Su consejo es esencial en la toma de decisiones colectivas y en la transmisión de conocimientos ancestrales.

​En la India, la estructura social y espiritual (como las etapas de la vida o ashramas) coloca a los mayores como mentores y guías morales cuya aprobación es fundamental para la familia.

Foto: Pixabay

¿Cómo aterrizar la visión de que la experiencia sea un activo irremplazable?

Mientras un joven puede entrar en pánico ante la incertidumbre, el profesional mayor aporta la calma de quien ya ha sobrevivido a devaluaciones, cambios de gobierno y crisis de industria. Eso no se enseña en la universidad. Es vital el Valor del saber hacer ante una gestión de crisis.

La experiencia permite conectar puntos que otros no ven. El talento mayor entiende no solo qué se hace, sino por qué y cómo afecta a toda la organización a largo plazo. Su papel como guías, asegura que el conocimiento institucional no se pierda cuando las generaciones rotan.

La diversidad de edad reduce errores costosos para las empresas. También se debe dejar de premiar solo el emprendimiento joven y empezar a visibilizar los logros de quienes alcanzan su pico creativo, después de los 50 ó 60 años.

En suma, tratar a los mayores como un “estorbo” es un error de cálculo económico para las empresas. En un mundo donde la tecnología cambia en un parpadeo, lo único que permanece es la capacidad humana de juicio, ética y estrategia, cualidades que solo se pulen con el tiempo.

Una sociedad que descarta a sus veteranos, es una sociedad que se condena a repetir los mismos errores por falta de memoria.

Imágenes: Pixabay

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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