A juzgar por la cantidad de propiedades que se le atribuyen y la de remedios que nuestras madres y abuelas eran capaces de improvisar con él, podríamos señalar que el bicarbonato es casi un compuesto milagroso.
Una suerte de sustancia que lo mismo sirve para desatascar el fregadero que para curar una faringitis o, según algunas mentes pensantes, para adelgazar.
Pero, ¿en realidad esta combinación sirve para adelgazar?
El mito más peligroso que tiene como protagonista al bicarbonato es el que dice que tomar este compuesto diluido en agua y mezclado con un chorrito de limón, ayuda a adelgazar.
Expertos advierten que creer que el limón con bicarbonato tiene algún efecto es absurdo. El limón es ácido, el bicarbonato básico. Ambas cosas juntas forman lo que llamamos una reacción ácido-base.
Una de las frases más repetidas de los que hemos estudiado ciencias es ‘ácido+base–sal+agua’ y además se libera CO2. Es decir, esto está fenomenal para hacer un volcán con los niños o para hacer espuma en la bañera, pero para nuestro estómago, ¡no!
Señalan gastroenterólogos que si nos pasamos con el consumo del bicarbonato, nos puede quemar el estómago.

