Arturo Rios
En esta ocasión hablaremos de María Francisca, la esposa de Victoriano Huerta; ella toda una dama, él un energúmeno, que pasó a la historia como El Chacal. A ella casi no se le menciona en la historia de México, pese a que fue toda una dama plena de virtudes. ¡Vamos a conocerla!
María Francisca De Paula Emiliana Ninfa Águila Moya, nacida en Jalapa, Veracruz, el 7 de enero de 1860 y murió el 15 de agosto de 1940. Fue la esposa del presidente de México, Victoriano Huerta y Primera Dama durante los años de 1913 y 1914, tras el Golpe de Estado que dio su esposo y que derrocó al régimen de Francisco I. Madero.
Procedente de una familia criolla que perdió buena parte de su riqueza durante la intervención francesa, tuvo seis hermanos. En contraste con Victoriano, ella era fina, educada, amable, elegante, religiosa, con porte, llena de virtudes y con mucha distinción.
Siempre hubo la interrogante de qué fue lo que vio en un hombre tan sanguinario, majadero, alcohólico y grosero como el general Victoriano Huerta.
Lo conoció en Veracruz, haciendo labores topográficas
Contrajeron matrimonio el 21 de noviembre de 1880, en el templo de la parroquia de la Santa Veracruz, en la Ciudad de México, cuando ella tenía 20 años y él 30; procrearon trece hijos de los cuales sólo ocho sobrevivieron.
Cuando el general Joaquín Maas Flores, quien huyó ante la toma del puerto por parte de los Estados Unidos, en 1914 y su hermana Mercedes Águila se casaron el 26 de febrero de 1879, Huerta se dio a la bebida, pues estaba enamorado de su cuñada, llegando a apadrinarle al hijo de ambos.
El matrimonio Huerta Águila no era feliz
Eran sabidas las frecuentes francachelas del general y sus amoríos con muchas mujeres llegando, incluso, a acosar a varias de ellas, como a la artista María Caballé.
Tras el golpe de Estado que terminó con el gobierno de Madero, en febrero de 1913, el general Huerta asumió la presidencia de la República y a Emilia, por ende, le correspondió ejercer como Primera Dama.
La señora Huerta cumplió con las obligaciones propias de la cónyuge de un mandatario.
Asistió a fiestas oficiales, organizó conciertos y festivales para la beneficencia a los que invitaba a militares, a los ministros y al cuerpo diplomático con sus esposas; ella siempre acudía elegantemente vestida.

