Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden*
El 13 de junio, el profesor S. Karaganov (presidente honorario del presidium del Consejo de Política Exterior y de Defensa, decano de la Escuela Superior de Economía y ex asesor del Presidente Putin), en reacción a los crecientes esfuerzos de guerra de los Estados Unidos y la OTAN en Ucrania, trazó una “línea roja”, al esbozar algunos lineamientos instigantes sobre un ataque nuclear preventivo, si Rusia se enfrentaba a una amenaza existencial.
En su artículo explicó que sus ideas tomaron su forma final después de la reciente 31ª asamblea del Consejo de Política Exterior y de Defensa. (La Política exterior de la Federación Rusa, que se publicó el 31 de marzo), contiene una visión general completa de las principales directrices de la política exterior rusa.
En el párrafo 27 se señala que a fin de garantizar la estabilidad estratégica, eliminar los requisitos previos para desencadenar una guerra mundial y los riesgos del uso de armas nucleares y otros tipos de armas de destrucción en masa y configurar una arquitectura de seguridad internacional renovada, la Federación Rusia tiene da atención prioritaria a: la disuasión estratégica, evitando el agravamiento de las relaciones interestatales a un nivel capaz de provocar conflictos militares, incluso con el uso de armas nucleares y otros tipos de armas de destrucción masiva. E.H.)
Fracaso de élites occidentales modernas
En su reciente artículo, el profesor Karaganov plantea la tesis de que “cada vez está más claro que un choque con Occidente no puede ‘terminar, incluso si ganamos una victoria parcial o aplastante en Ucrania”.
El tema más importante pero casi no discutido, que es la causa subyacente e incluso fundamental del conflicto en Ucrania y muchas otras tensiones en el mundo, así como el crecimiento general de la amenaza de guerra, es:
1) “El fracaso acelerado de las élites gobernantes occidentales modernas… resultado del curso de la globalización en las últimas décadas. Este fracaso va acompañado de cambios rápidos, sin precedentes en la historia mundial, en el equilibrio global de poder, a favor de la mayoría global, con China y, en parte, India como sus motores económicos, y Rusia, elegida por la historia para ser su pilar militar estratégico. Este debilitamiento enfurece no solo a las élites imperiales, cosmopolitas (Biden y Cía.), sino también a las nacional-imperialistas (Trump). Sus países están perdiendo su capacidad de cinco siglos de antigüedad para desviar la riqueza en todo el mundo, imponiendo, principalmente por la fuerza bruta, órdenes políticos y económicos y dominio cultural”.
2) “Estados Unidos ha convertido a Ucrania en un puño de ataque diseñado para crear una crisis y así atar las manos de Rusia, el núcleo político-militar del mundo no occidental, que se está liberando de los grilletes del neocolonialismo”. Ven que es mejor volarlo, debilitando así radicalmente a la superpotencia alternativa en ascenso: China. El problema que señala es que “el debilitado Estados Unidos ha desatado un conflicto para acabar con Europa y otros países dependientes, con la intención de arrojarlos a las llamas de la confrontación después de Ucrania. Ellos (los europeos) están llevando obedientemente a sus países a la masacre. Y dada la pérdida de la cultura estratégica y la rusofobia secular, su odio es aún más profundo que el de los Estados Unidos. (…) Este vector del movimiento de Occidente indica inequívocamente un deslizamiento hacia la Tercera guerra mundial. Ya está comenzando y puede explotar en una tormenta de fuego por casualidad o debido a la creciente incompetencia e irresponsabilidad de los círculos gobernantes actuales en Occidente”.
3) Karaganov comenta que, en 75 años de relativa paz, la gente parece haber olvidado los horrores de la guerra e incluso ha dejado de temer a las armas nucleares. Habiendo estudiado profundamente la historia de la estrategia nuclear y siendo conocido por muchos expertos estratégicos y militares en Occidente, con quienes tales temas han sido discutidos y negociados en detalle en el pasado, la tesis principal de Karaganov es que la creación de armas nucleares fue “el resultado de la intervención divina”: “Dios entregó un arma de Armagedón a la humanidad, para recordar a aquellos que perdieron el miedo al infierno que existe. Es este temor el que ha asegurado una paz relativa durante los últimos tres cuartos de siglo. Ahora, ese miedo se ha ido. Lo que está sucediendo ahora es impensable, según las ideas anteriores sobre la disuasión nuclear: en un ataque de rabia desesperada, los círculos gobernantes de un grupo de países han desatado una guerra a gran escala en el vientre de un país nuclear.
4) Según Karaganov, este miedo necesita ser revivido, de lo contrario la humanidad está condenada. Lo que se está decidiendo en el campo de batalla en Ucrania no es solo, y no tanto, cómo será Rusia y el futuro orden mundial, sino principalmente si habrá algún mundo o el planeta se convertirá en ruinas radiactivas que envenenarán los restos de la humanidad. Al romper la voluntad de Occidente, si la agresión continua, no solo nos salvaremos a nosotros mismos, en última instancia, liberaremos al mundo del yugo occidental de cinco siglos, salvaremos a la humanidad. Al empujar a Occidente a la catarsis y así llevar a sus élites a abandonar su lucha por la hegemonía, los obligaremos a retirarse antes de que ocurra una catástrofe global, evitándola. La humanidad tendrá una nueva oportunidad de desarrollo.
5) Con esta “granada de mano verbal” lanzada en la actual confrontación geoestratégica, Karaganov subraya esencialmente la necesidad de volver a la política de disuasión nuclear, basada en el concepto de “destrucción mutua asegurada” (o “equilibrio del terror”). “Tendremos que hacer de la disuasión nuclear un argumento convincente nuevamente, reduciendo el umbral inaceptablemente alto para el uso de armas nucleares y avanzando rápidamente, pero prudentemente”. Agrega que los primeros pasos ya han sido dados por las declaraciones relevantes del presidente ruso y otros líderes: el anuncio del despliegue de armas nucleares y sus lanzadores en Bielorrusia y la mayor preparación para el combate de la fuerza de disuasión estratégica.
Hay muchos peldaños en esta escalera
Las cosas también pueden llegar a un punto en el que tendremos que instar a nuestros compatriotas y a todas las personas de buena voluntad a abandonar sus lugares de residencia cerca de instalaciones que pueden convertirse en objetivos de ataques en países que brindan apoyo directo al régimen títere en Kiev”.
Enfatiza que el enemigo debe saber que estamos listos para lanzar un ‘ataque preventivo’ en represalia por todos sus actos de agresión actuales y pasados para evitar una caída en la guerra termonuclear global.
Y señala que tanto Estados Unidos y en Europa lo saben muy bien, simplemente prefieren no pensar en ello, recordando también el período en que Washington solo consideró la posibilidad de armas nucleares contra el avance de las tropas soviéticas en la propia Europa occidental: “Sé que [los cancilleres alemanes Helmut] Kohl y [Helmut] Schmidt huyeron de sus búnkeres tan pronto como surgió la cuestión de tal uso durante los ejercicios militares”.
*MSIA Informa

