Elisabeth Hellenbroich, desde Wiebaden* La reciente visita de Estado del Presidente chino, Xi Jinping a Moscú, produjo el fortalecimiento significativo de las relaciones estratégicas ruso-chinas. Vladimir Putin y Xi Jinping firmaron varios acuerdos, entre ellos la ampliación de las relaciones comerciales, en especial en el sector de la energía. Pero hubo también una conversación entre los jefes de Estado sobre la propuesta de paz de China para el conflicto de Ucrania, la cual fue recibida favorablemente por el lado ruso.
Algo que, sin embargo, contrasta fuertemente con las declaraciones del secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg, del consejero adjunto de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kirby, y de varios líderes europeos, que insisten que la guerra de Ucrania continuará por mucho tiempo -claramente, Estados Unidos, la OTAN y Ucrania no tienen ningún interés en acabar con la guerra; por el contrario, harán todo para asegurarse de que haya una escalada, aunque esto lleve a una catástrofe nuclear. En este contexto, es valiosa la Iniciativa del Grupo de Trabajo Casa Común Europa, que en febrero pasado divulgó en Alemania un llamado público urgente, alertando de un “conflicto nuclear” y de una catástrofe para la humanidad, si se permite intensificar la guerra en Ucrania. Igual que con iniciativas semejantes, el llamamiento titulado “Para contener y superar la guerra de Ucrania y en torno de ella,” ni siquiera apareció en la gran prensa alemana, a pesar del calibre de sus cuatro signatarios. El conocido pianista Justus Franz es conocido por su participación en el diálogo cultural musical ruso-alemán, Festival Schleswig-Holstein. El general retirado Harald Kujat fue Inspector General de las Fuerzas Armadas Federales y presidió tanto el Comité Militar de la OTAN como el Consejo OTAN-Rusia. El profesor Horst Teltschik fue asesor del canciller Helmut Kohl (1982-1998) y, junto con él y el secretario general soviético Mijaíl Gorbachov (1985-1991), fueron los principales arquitectos de la reunificación alemana, a partir del concepto de una “nueva arquitectura de seguridad” de Europa. Teltschik fue también presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) entre 1999 y 2008, periodo en el que organizó importantes debates estratégicos con representantes de Occidente, de Rusia y de China, para analizar soluciones constructivas sobre las principales dificultades de largo plazo. El doctor Bruno Redecker es miembro del consejo de administración de la conocida Sociedad Carl Friedrich von Weizsäcker -Conocimiento y Responsabilidad -Karl Friedrich von Weizsäcker -Wiese und Veranwoertung), iniciadora del llamado.
La iniciativa Casa Común Europa es promovida por la Sociedad Carl con Weizsäcker (CFVW) y es guiada por las ideas y conceptos de este gran científico y filósofo (1912-2007), que fue alumno de Werner Heisenber (1901-1976), uno de los pioneros de la física cuántica y, debido a su amplio conocimiento de Filosofía y Teología, dio una enorme contribución al diálogo interdisciplinario e intercultural en la sociedad alemana.
El sitio de la CFVW (https://www.cfvw.org/cfvw/gedellschatt/weizsaecker-gesellschaft.html), informa que él fue uno de los pocos grandes pensadores y físicos que reunió las perspectivas de las Ciencias naturales con la Filosofía, Religión y Política -mirando los desafíos y las responsabilidades de la sociedad y de los ciudadanos de nuestro tiempo.
Guerra y civilización El texto de la iniciativa comienza con una cita de Weizsäcker, quien en sus reflexiones afirmó que “la guerra es por lo menos tan antigua como la civilización moderna.” Esto fue documentado por los relatos y mitos más antiguos, así como por los profetas del Viejo Testamento, que escribieron en una parábola poética: “el león se deleitará al lado del cordero, y las espadas se transformarán en arados.”
El resaltó que la situación contemporánea es “fundamentalmente diferente de todas las anteriores”: “La tecnología moderna puede transformar una guerra en una catástrofe total… En el pasado, aunque los pueblo no siempre lo hayan logrado, la humanidad sobrevivió a las guerras más grandes que eran técnicamente posibles para cada tiempo. La guerra era una institución terrible, pero posible. Posible lo es todavía y hoy, pero no de forma permanentemente vivible para la humanidad; es necesario superarla como institución.” Con el título El tiempo apremia, el llamado se refiere en particular a la guerra en curso en Ucrania:
La guerra volvió a Europa, con la guerra por Ucrania por segunda vez después de la Segunda guerra mundial. Esta guerra involucra, como otras, pero de forma todavía más dominante, a las dos grandes potencias que poseen cerca del 90 por ciento de todos los mecanismos de armas nucleares del mundo. En la Crisis de los misiles cubanos de 1962, escapamos por poco. John F. Kennedy, presidente de Estados Unidos en ese entonces, sabía: Por encima de todo, las potencias nucleares, al defender sus intereses vitales, deben evitar la confrontación que representa al adversario elegir entre una retirada humillante o una guerra nuclear. En la era nuclear, tal curso será tan sólo la prueba del fracaso de nuestra política -o del deseo colectivo de muerte para el mundo.
El texto advierte todavía más:
En los días de la Guerra fría, había una conciencia pronunciada del peligro permanente de la guerra nuclear. Hoy, esa conciencia parece haber desaparecido en gran medida, sobrepuesta y moldeada por campos mundiales de tensión y crisis, como la crisis energética y alimenticia mundial, los cambios demográficos y la súper explotación de los recursos naturales, el cambio climático, el terrorismo y la migración.
Pero el peligro de una guerra nuclear no ha disminuido. Por el contrario, fue gravemente exacerbado por progreso constante de la técnica moderna: por la creación de los mismos sistemas de armas nucleares, por la inteligencia artificial y por la ‘algoritmización’ de los procesos de toma de decisiones y por el desarrollo de armas químicas y biológicas. Finalmente, por los sistemas de defensa por los cuales el equilibrio del terror amenaza perder su funcionalidad.
El nuevo conflicto Este-Oeste, en el centro del cual ocurre esta rivalidad entre Estados Unidos y China por la posición de única potencia mundial (Zbigniew Brzezinski), también está asociado a una nueva calidad del peligro de una guerra nuclear. Con conflictos en segundo plano, dentro y en el entorno de India (Cachemira), y otros puntos problemáticos como los de Medio Oriente, Taiwán, el mar de China Meridional y, por último, pero no menos importante- el problema igualmente no resuelto de Kosovo en Europa.
*MSIA Informa

