Arturo Ríos Ruiz*
La persecución a periodistas cada día se incrementa más ante los ataques del presidente que, desde el púlpito mañanero, son presa de sus descalificativos punzantes. Línea para sus seguidores que ciegamente inician su parte jilguera como una orden. Paralelamente, la prensa mexicana enfrenta el crimen organizado que, sin pudor, asesina.
Carlos Loret de Mola el más atacado. ¡Claro!, es quien más punzantes reportajes ha dado en el corazón del presidente:
Inició con el emporio inmobiliario del insaciable Manuel Bartlett; luego con el de John Ackerman y Eréndira Sandoval; siguieron sus dardos hacia los hermanos López Obrador, recibiendo Pío, billetes de manos de David León, que ya estaba listo para integrarse al gabinete federal.
Pero el dardo periodístico más venenoso fue contra José Ramón López Beltrán, el que más dolió. Que llegó hasta los entresijos del mandatario, lo desquició y con frecuencia asoma su revoltura interior de ira por ser exhibida la fastuosidad de su retoño con su esposa, en Houston, EU, experta en negocios petroleros, entrando a la duda razonable de que hubo conflicto de interés.
En todos los asuntos
El tabasqueño excusa a todos sus allegados, pues su mirada e investigaciones sólo están para procesar a los que no simpatizan con él. Bien lo dijo en el pasado reciente:
A los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas; en grotesca emulación a Benito Juárez.
La lista contra los comunicadores tiene una importante revelación
Primero, que lo incomoda todo lo que se delate en materia de corrupción en el seno de sus cercanos, porque echa por tierra la falacia de Austeridad y Anticorrupción, que fueron los puntales de su triunfo en campaña. Resultaron una gran mentira.
En seguida, otro fracaso: De nada le sirven los reporteros a modo que tiene a su disposición en Las mañaneras, ya que anuncian su posición entregada y ciega al mandatario al leer sus preguntas enviadas por Jesús Ramírez, el vocero, para denotar a la prensa hasta ahora independiente.
Todos ellos han sido arrasados, por reporteros y columnistas experimentados en las lides periodísticas, pues la mayoría de los seleccionados son grotescos; algunos pasaron sin pena ni gloria por el periodismo y otros, han vivido del chayote, que tanto critican.
El imponer a Epigmenio Ibarra en el programa televisivo de Ciro Gómez Leiva, dependiente de un medio que alguna vez fue el primero en el país con reconocimiento internacional, hoy solo una sombra en poder de un empresario, del que se dice lo obtuvo gracias a Martha Sahagún. ¿Será socia?
La prensa es arrasada por la administración gubernamental y, al unísono, es víctima del hampa, que ya impone récord y que atrae críticas de otros países, como Estados Unidos y ahora se suma España y la Unión Europea que muestran su profunda preocupación por la inseguridad laboral e integridad física que enfrentan los periodistas en México.
La prensa nacional es un gran estorbo para el régimen lópezobradorista, que busca a toda costa apegarse al Foro de Sao Pablo, cuyo fin es imponer el socialismo en América.

