Un análisis de los recientes e impresionantes acontecimientos mundiales a partir de la histórica reunión cumbre de Alaska entre los presidentes Donald Trump y Vladímir Putin, realizada el 16 de agosto, indica que está ocurriendo un gran cambio en el camino a la paz mundial.
Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden (Alemania)*
El significado de la reunión, fue “psicológico” según la afirmó el exdiplomático británico Alastair Crooke (El diálogo funciona, 24 de agosto). Lo que Trump hizo fue expresivo, al recibir cordialmente a Putin y a su comitiva quebró el cordón sanitario -el boicot a Rusia y el desdén contra Putin, mantenido desde hace años por la mayoría de los gobernantes y medios de comunicación de Europa.
Trump trató a Putin de iguales con respeto y empatía. La reunión, exitosa, terminó en algo que debe verse en perspectiva como un arcabuz de entendimiento que allana el camino para la cooperación entre las dos potencias, y no sólo en la cuestión de Ucrania, sino también para la cooperación en el Ártico, en el espacio y en la esfera económica, además del potencial para las negociaciones de desarme.
Días después, el 18 de agosto tuvo lugar una reunión de líderes europeos y el presidente Volodomyr Zelensky con el presidente Trump en la Casa blanca. La reunión fue instigada por la coalición de los dispuestos, desesperada y hundida en el pánico.
El canciller alemán, Friedrich Merz, en particular, y la presidente de la Comisión europea, Úrsula von der Leyen, los que, ante la idea de que Estados Unidos se retirarían del conflicto de Ucrania, estaban determinados a convencer a Trump de un ciego “cese al fuego” vinculado a garantías de seguridad que incluyen el envío de más armas y de fuerzas terrestres a Ucrania; así apelaron a un compromiso semejante al de Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), previsto en el Artículo 5 de la carta de la organización. Este último intento de la impotente “coalición”, sin embargo, no puede esconder la verdad de que la marea de la historia mundial está cambiando.
La realidad psicológica subyacente a ese pánico se hizo visible cuando los líderes europeos y Zelensky fueron retratados sentados en el borde de sus sillas ante Trump, como niños regañados por el director de la escuela, según la jocosa imagen de Alastair Krooke. Queda tan sólo la esperanza de que los europeos comiencen lentamente a percibir que perdieron la guerra y que comiencen a reconstruir relaciones de confianza con Moscú.
El establecimiento del escenario para futuras negociaciones de paz
Lo que Trump consiguió en la reunión de Alaska fue, de forma clara, sacar a Rusia -o, mejor dicho, a Putin, demonizado por la prensa occidental en los últimos cuatro años- del aislamiento que Europa y el resto de Occidente todavía quieren mantener sobre él. Mientras que la mayoría de la prensa europea descalificaba los resultados de la reunión (Trump puso la alfombra roja a un criminal de guerra), no se molestó en anunciar la corta, pero incisiva conferencia de prensa concedida al final por los dos presidentes.
El discurso de Putin fue breve, pero poéticamente bien compuesto, a su vez Trump mencionó la operación más importante trabada contra él y contra Rusia por una conspiración de agentes de inteligencia estadounidenses y del Partido demócrata (léase Barack Obama y Hillary Clinton), el llamado Rusiagate, provocando ruidosas audiencias de investigación antes y durante el primer mandato de Trump.
Una operación sucia de espionaje que partía de falsas acusaciones contra Trump, como demostró la directora nacional de inteligencia, Tulsi Gabbard.
Él, mencionó igualmente la alianza entre los dos países en la Segunda guerra mundial, cuando Alaska tuvo un importante papel sirviendo de base para la peligrosa ruta aérea usada para transferir aviones y equipo militar de Estados Unidos a la Unión Soviética, la cual cobró un precio alto en vidas de militares de ambos países.
“Arriesgaron y sacrificaron sus vidas por nuestra victoria común,” dijo Putin.
Y habló de su visita a la ciudad siberiana de Magadan, antes de llegar a Alaska, donde hay un monumento en homenaje a los pilotos estadounidenses y soviéticos, así como un cementerio militar en Anchorage, donde están enterrados pilotos soviéticos, también visitado por él luego de la reunión, junto con el arzobispo ortodoxo de Alaska.
Putin afirmó en referencia a la situación actual:
Ese periodo se mostró excepcionalmente difícil para las relaciones bilaterales y, seamos francos, se deterioraron al punto más bajo desde la Guerra fría. Y Esto no beneficia ni a nuestros países ni al mundo en general… El presidente Trump y yo establecimos comunicaciones muy buenas… nuestros asesores y jefes de ministerios de Relaciones Exteriores sostuvieron comunicaciones regulares… Y ustedes saben, la situación en torno de Ucrania es una de las cuestiones clave. Reconocemos el compromiso del gobierno de Estados Unidos y del presidente Trump personalmente para ayudar a resolver el conflicto ucraniano y la disposición del presidente para comprender las causas profundas y sus orígenes.
Expresó la esperanza de que el entendimiento alcanzado “nos acerque a este objetivo y abra el camino a la paz en Ucrania… Esperamos que Kiev y las capitales europeas encaren los acontecimientos actuales de forma constructiva y no trates de poner obstáculos ni interrumpir el progreso emergente con actos provocadores o conspiraciones entre bastidores.”
Putin resaltó que la sociedad comercial y de inversiones entre Estados Unidos y Rusia tiene un potencial enorme en los campos del comercio, la energía, las tecnologías digitales, la alta tecnología y el desarrollo espacial, además de la cooperación en el Ártico y el reinicio de las comunicaciones regionales, entre ellas entre el Extremo Oriente ruso y la Costa Oeste de Estados Unidos.
Trump, recalcó:
Hoy, realmente, hicimos grandes progresos. Siempre tuve una relación fantástica con Putin, con Vladimir. Tuvimos muchas reuniones difíciles y también buenas reuniones. Fuimos incomodados por la farsa “¡Rusia, Rusia, Rusia!” Él sabía que era una farsa y yo sabía que era una farsa, pero lo que se hizo fue criminal, lo cual dificultó nuestra actuación como país en términos de negocios y de todos los asuntos que nos hubiera gustado tratar.”
Europa, obstáculo para la paz
En el contexto de las reuniones bastante restringidas que los europeos y Zelensky tuvieron con Trump y de su obsesión en rechazar la opción de paz, la “coalición de los dispuestos” está tratando que su opinión prevalezca sobre lo que se conversó en Anchorage.
Merz lideró el coro, recalcando que, en vez de las “negociaciones de paz” propuestas por Trump, tomando en cuenta todas las legítimas preocupaciones de seguridad de Rusia (como Putin había delineado), los europeos estarían a favor de un “cese al fuego” que incluya “sólidas garantías de seguridad y el posible envío de tropas de Europa” para acompañarlo.
Esa rusofobia por parte de Europa, solo llevará al deterioro y la prolongación de la guerra de Ucrania, que puede convertirse en una guerra general, y Alemania convertida en el campo de batalla principal.

“La guerra de Ucrania se decidirá en el campo de batalla”
En una conversación con la prensa, el General retirado Erich Vad, exasesor militar de la excanciller Angela Merkel, comentó optimista la reunión de Alaska, no obstante, lamentando que Alemania y los demás países europeos de la “coalición” hayan “cortado relaciones con Moscú en los últimos cuatro años y que todo lo que hagan sea enviar armas y más armas.”
Lamentó que no haya habido “ninguna iniciativa de paz de parte de Europa” y recomendó vehementemente que “Europa se una a las iniciativas de paz de Trump y de Putin.” Agregó que Putin quiere ocupar todo el Donbás y hacer algún ajuste territorial, mientras que Europa está obcecada en un cese al fuego que no lleva a ningún lugar.
De acuerdo con Vad, “lo que está claramente fuera del entendimiento es la adhesión de Ucrania a la OTAN,” lo cual fue en sí uno de los detonadores de la guerra. Se refirió a la famosa reunión de la OTAN en Bucarest, en 2008, en la que estuvo presente acompañando a Merkel y donde ésta y el entonces presidente francés Nicolás Sarkosy se opusieron vehementemente a la adhesión de Ucrania y de Georgia a la OTAN, visto que, en palabras de Merkel, “para Rusia, esta es una línea roja y motivo para la guerra.”
Vad aconsejó que olviden de la idea de enviar tropas alemanas y de otros países europeos a suelo ucraniano, en respuesta a la demanda de garantías de seguridad. La mejor garantía de seguridad, afirmó, serían las relaciones Estados Unidos-Rusia.
Además de que Rusia ha declarado abiertamente estar en contra de cualquier envío de tropas europeas, la estructura para la paz será decidida por Estados Unidos y por Rusia. Nosotros, en Europa, no somos nada más que espectadores.
Afirmó además que será necesario invertir mucho dinero en la reconstrucción de Ucrania.
Nosotros, los europeos, debemos apoyar los esfuerzos actuales de paz de Estados Unidos. La realidad es: no habrá victoria para Ucrania en el campo de batalla, dada la inmensa escasez de material humano, así como la gran deserción de jóvenes que huyen de Ucrania y reciben subsidios de la ciudadanía (Burgergeld) en Alemania.
El veterano militar dirigió palabras muy duras a Alemania: “Nuestra política para Ucrania fracasó catastróficamente -eso resultó evidente en Alaska-. Nosotros nos deshonramos completamente en Alemania. Sólo entregamos armas persiguiendo una política exterior unidimensional -que, en esencia, es militarista-. Es mucha belicosidad, pero, en realidad, es una enorme vergüenza para nosotros.” Responsabilizó en particular al gobierno anterior del canciller Olaf Scholz.
Vad presentó su nuevo libro, Guerra o Paz Alemania ante una decisión (Krieg oder Frieden -Deutschland vor der Entscheidung, Westend Verlag, 2025)
La obra fue escrita en forma de diálogo entre él y el exministro de educación del SPD y exalcalde de Hamburgo, Klaus von Dohnanvi. Ambos concluyeron que Alemania tiene que decidir, primordialmente, sus “intereses nacionales,” en lugar de seguir una línea de política exterior “altruista,” como en el caso de Ucrania.
No existe otra opción que la paz en Europa y, en particular, en Alemania, visto que Alemania se convertiría en el principal campo de batalla de la siguiente guerra. Dijo además que necesitamos urgentemente reestablecer la comunicación y los canales de comunicación con Moscú.
Su consejo: “Considerando que Rusia también tiene que dar garantías de seguridad, debemos aceptar los intereses de los rusos y redefinir nuestra relación con Rusia. Trump no quiere ver a Ucrania en la OTAN. Lo que sucederá ahora es un ‘ajuste’ en el Donbás por las fuerzas rusas. Rusia, claramente, no quiere toda Ucrania, ni Europa Oriental ni Occidental. Eso, sin embargo, significa que entendemos y tomamos en cuenta las ‘legítimas preocupaciones de seguridad rusas,’ que se convirtieron en la causa de la guerra, sobre todo, Ucrania en la OTAN y la expansión de la OTAN hasta llegar a la frontera rusa.”
Igualmente franca fue la entrevista del 19 de agosto del renombrado politólogo John Mersheimer al director de la revista suiza Weltwoche, Roger Kôppel. En relación con la reunión en Washington, Mearsheimer resaltó que “el presidente Trump se distanció de Europa y de Ucrania. Lidió con adversarios, es decir líderes a los que no les gusta Trump. La reunión fue Trump versus Europa y Ucrania, y él trata de distanciarse de la guerra. No puede conseguir acabar con la guerra.”
Para Mearsheimer, hubo un cambio fundamental en la forma en la que Trump respondió a la guerra: “Trump entendió que no puede coaccionar a Rusia. Encaró la realidad. Los rusos no van a estar de acuerdo con un cese al fuego. Está totalmente fuera de cuestión. La gran exigencia rusa es que Ucrania sea neutral: que Ucrania reconozca que Rusia ocupó cuatro oblast (provincias) y que Ucrania no puede estar en la OTAN.”
Y prosiguió: … ¡Los líderes europeos y Zelensky son irracionales! Se convencieron (de la propaganda) de que Rusia está en apuros, que tiene graves problemas económicos y que en el campo de batalla los rusos están sufriendo un enorme colapso. Y en algún momento, el ejército ruso se colapsará… ¡Aunque las sanciones no hayan funcionado contra Rusia, un vistazo al campo de batalla muestra que los rusos no están lejos de ganar la guerra! Ucrania está en apuros. Estados Unidos se retira lentamente del conflicto. Ellos -los europeos y los ucranianos- se narran cuentos de hadas unos a los otros… Europa y Zelensky están motivados a contarse a sí mismos una historia feliz, librando la guerra por tres años y medio, lo que acabó siendo difícil, es decir, los líderes buscan historia, algún milagro -como hicieron en Afganistán o en Vietnam. ¡Entonces no querían admitir la derrota! Europa y Zelensky no quieren perder en el campo de batalla. ¡Entonces buscan algún milagro!
En oposición a eso está Trump, quien “quiere mejorar las relaciones con Putin, le cae bien. Lo ve poderoso, como un estratega de primera clase. Respeta a Putin. Sin embargo, Europa está repleta de rusofobia, que nunca paró en Gran Bretaña. Las dichas amenazas que vienen de Rusia son infladas (que, la verdad, son un montón de boberías) y con ellas las élites europeas han querido movilizar a su público desde 2014.”
La realidad es que, dice Mearsheimer, “Ucrania se está convirtiendo en un Estado residual y no será parte de la OTAN. Al final, Putin habrá alcanzado sus objetivos. Lo que intentó en diciembre de 2021 fue evitar una guerra. Pero fueron los estadounidenses lo que no tuvieron interés en negociar sobre eso con Putin y dijeron a los ucranianos que se apartaran de las primeras negociaciones de Estambul, en marzo de 2022.”
Ahora, con Rusia en en el asiento del conductor deberíamos, según Mearsheimer, percibir que el problema de la coalición de los dispuestos es que el miedo de Europa es que esta sea una derrota devastadora para ellos. Es una derrota humillante para ellos y Europa tendrá que pagar un precio económicamente elevado.
*MSIA Informa

