Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden, Alemania*
El pasado 6 de febrero, se transmitió la entrevista de Tucker Carlson, el primer periodista que dialogó con el presidente Vladímir Putin desde el inicio de la guerra de Ucrania que ya cumple dos años. En la entrevista, el líder ruso abordó los variados asuntos neurálgicos del orden mundial desde el punto de vista de un estadista bastante racional. Putin describió las causas subyacentes de la sangrienta guerra de Ucrania, al mismo tiempo que trazó un largo arco de acontecimientos históricos, en el cual abordó los vínculos entre Ucrania y Rusia desde el desplome de la Unión Soviética en 1991.
La entrevista fue realizada en un momento en el que Rusia ocupa la presidencia del BRICS ampliado (Brasil, Rusia, India, China, África del Sur, Egipto, Irán, Emiratos Árabes Unidos y Etiopía), cuya población y PIB en paridad de poder de compra superan a los del G-7. Tanto la entrevista como su principal mensaje, constatan una realidad que emerge ofreciendo una nueva perspectiva con el potencial de catalizar un desarrollo pacífico y próspero para el mundo.
En la parte final de la misma, dedicada al BRICS+ y a la reducción del uso del dólar, Putin enfatizó que Estados Unidos cometió el mayor error estratégico al usar su moneda “como herramienta de lucha en política exterior. ¿Qué nos dice la deuda de Estados Unidos, de 33 trillones de dólares? Se trata de emisiones, la principal arma usada por Estados Unidos para preservar su poder en todo el mundo.” Apuntó, sin embargo, a una realidad diferente, al afirmar que, aunque hasta 2022, 80 por ciento de las transacciones comerciales externas rusas fuesen realizadas en dólares y euros, actualmente este número se redujo a 13 por ciento: “Hoy, 34 por ciento de nuestras transacciones se hacen en rublos y casi la misma proporción, un poco más de 34 por ciento, en yuanes.” Agregó que otros países productores de petróleo ya aceptan pagos en yuanes.
Putin resaltó que el BRICS+ se está desarrollando rápidamente. Esto pudo verse en la conferencia de los cancilleres del grupo realizada en enero en Moscú, ya con los representantes de los nuevos miembros. Putin, observo que en 1992 el porcentaje del PIB del G-7 en la economía mundial era de 42 por ciento, y se redujo a un poco más de 30 por ciento en 2022. En 1992, la participación de los miembros del BRICS era apenas de 16 por ciento, pero ahora ya es superior al del G-7.
El líder del Kremlin habló también del hecho de que casi 30 países quieren adherirse al BRICS+, ahí está, por ejemplo, Indonesia, con sus 280 millones de habitantes. En contraste, demostró que Estados Unidos cuanta tan sólo con el uso de la fuerza para preservar su papel dominante del mundo, con “sanciones, presiones, bombardeos y el uso de las fuerzas armadas.”
Los motivos de la entrevista
Antes de la entrevista, divulgada en el sitio de Carlson (tuckercarlson.com) y en su canal de X (antes Twitter), este explicó las razones que lo llevaron a realizarla. Recalcó que “es nuestro deber informar. Con dos años de guerra, el pueblo americano no ha sido informado como debería… la guerra en Ucrania es un desastre humano, estamos al borde de la despoblación de uno de los mayores países de Europa y la guerra remodeló completamente las alanzas militares y comerciales. El orden de la postguerra se desmorona, junto con la dominación del dólar. Las poblaciones de los países de lengua inglesa nos están informadas adecuadamente por los medios de comunicación.”
Planteó en esencia la triste realidad de que, desde el inicio de la guerra, en febrero de 2022, los medios de comunicación occidentales, principalmente los de Estados Unidos y de Europa, han difundido “narrativas” amañadas y muchas veces mentiras descaradas sobre la guerra. Las entrevistas con el presidente ucraniano, Volodomir Zelensky, dice Carlson, han sido conducidas por el “deseo obsesivo de ampliar a lo máximo las exigencias de Zelensky de que Estados Unidos entre a la guerra” … Los estadounidenses tienen el derecho a saber todos los datos necesarios sobre la guerra. Queremos que Estados Unidos sea un país próspero. La libertad de expresión sería un derecho innato de todo estadounidense.”
Hasta el momento en el que este artículo era escrito, la entrevista, accesible en una gran variedad de idiomas, tuvo más de 200 millones de visualizaciones en todo el mundo. Ella le abrió la oportunidad al espectador de formar su propio juicio, libre de la habitual manipulación mediática solo comparable al croar “de ranas en un pantano,” para usar la expresión de la excanciller austriaca Karin Kreissl.

Una reacción bastante característica en Occidente fue la del canciller alemán, Olaf Scholz, quien, durante una visita al presidente estadounidense Joe Biden, el 11 de febrero, califico la entrevista de “absurda.” De la misma forma, en una entrevista colectiva en Berlín al día siguiente, el presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), el exembajador alemán en las Naciones Unidas, Christoph Heusgen, la caracterizó de “espectáculo ridículo,” y resaltó que Putin estaba envuelto en su habitual campaña de “desinformación.”
En referencia a la reunión de la MSC (16-19 de febrero) que tuvo como tema central de “Paz por medio del diálogo,” Heusgen reiteró la consigna de que Occidente analizará cómo continuar su apoyo militar a Ucrania, y anunció la posible presencia de Zelensky. Según él, le cabe a Ucrania decidir si y en qué forma y en qué condiciones negociará con Rusia. En su evaluación, el antiguo triángulo de Weimar -Alemania, Francia y Polonia- debería revivirse en conjunto en Múnich, de modo que ofrezca garantías de seguridad a Ucrania, de lo cual se manifestó optimista por la posibilidad de la futura adhesión a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Es terrible constatar la rusofobia expresada por una parte significativa de la clase política alemana, fenómeno que, según el especialista en asuntos rusos Alexander Mercouris, se fundamentaba en la rabia y el miedo, teniendo por consecuencia el hecho de que Alemania se haya puesto en una condición de completa autodestrucción económica.
Hace unos días, el influyente economista francés Jacques Sapir, especialista en economía rusa y director de la Escuela de Altos Estudios sobre Ciencias Sociales (EHESS), así como exasistente de Dominique Strauss-Kahn en la Universidad de Nanterre, concedió una entrevista a la revista Omerta, en la que afirmó que Ucrania está en pésimas condiciones económicas. Recuérdese que el paquete de ayuda de 50 mil millones de euros recientemente concedido por lo Unión Europea (UE) busca evitar la insolvencia del gobierno, que, de otra forma, no podría pagar a sus empleados y hacer los pagos sociales vitales. Sapir destacó que la base industrial de Ucrania está destruida y que la población del país cayó de 58 millones de habitantes a 42 millones y caerá a 38 millones, con 8 millones de ucranianos viviendo fuera del país (más de un millón en Alemania y dos millones y medio en Rusia). Reducida económicamente a las exportaciones de productos agrícolas -principalmente cereales- y una continua tendencia a la despoblación provocada por la guerra, Sapir afirmó que la reconstrucción de Ucrania es una perspectiva distante y, durante décadas, el país podrá estar “vacío.” Para él, la opción sugerida por ciertos círculos europeos, de usar los activos rusos congelados en la reconstrucción del país, es una “opción prohibida.”
Duplicidad de Occidente
En la entrevista, Putin concedió gran atención a lo que describió como la necesidad de crear un “sistema de seguridad común europeo.” Recalcó que, luego del derrumbe de la Unión Soviética, Rusia trató de establecer tal sistema, en cooperación con Estados Unidos, Canadá y Europa. Una voz notable en este esfuerzo, según él, fue el consejero del canciller alemán Willy Brandt, Egon Bahr, quien alertó consistentemente que, “si la OTAN se expandiese (hacia el Este), todo sería igual a la Guerra fría, pero más cerca de las fronteras rusas. Esto es. Era un viejo sabio, pero nadie lo escuchó.”
Para ilustrar lo que estaba en juego desde el desplome de la URSS y al tratar de explicar a Tucker porqué los políticos de Occidente tenían el deseo de derrumbar a Rusia, Putin se refirió a las conversaciones que tuvo con varios presidentes de Estados Unidos, entre ellos Bill Clinton, George Bush padre y George Bush hijo: En 1991, Estados Unidos hizo la promesa de no extender la OTAN hacia el Este, pero esto sucedió cinco veces. Comentó también la actitud del presidente ruso Boris Yeltsin durante la guerra de Yugoslavia en 1999. En esa ocasión, Rusia levantó la voz en apoyo de los serbios: Estados Unidos, en violación de la Carta de las Naciones Unidas, bombardeó Belgrado. Cuando Rusia protestó, se le dijo que la Carta de las Naciones Unidas, sustento del derecho internacional, podría volverse obsoleta.

Putin recordó que, después de asumir el poder en 2000, tuvo una conversación con el presidente Clinton, a quien preguntó lo que pensaba de la posibilidad de que Rusia se adhiriese a la OTAN. Según Putin, Clinton dijo sí. “Pero en la noche, le dijo que ‘hablé con mi equipo y no, no es posible.” También mencionó la reunión cumbre de la OTAN en Bucarest en 2008 y afirmó cómo los servicios de información de Estados Unidos respaldaron repetidas veces el terrorismo en el Cáucaso. En una carta que el servicio secreto ruso dirigió a la CIA, en esta ocasión, dijo, “La CIA respondió que ‘hemos trabajado con la oposición en Rusia en ello.” En todos estos acontecimientos, resaltó, la intención era desestabilizar al gobierno de Moscú.
El tercer elemento de los intentos de desestabilización contra Rusia, Putin mencionó el sistema de defensa estadounidense contra proyectiles balísticos (ABM). Afirmó que “intentamos durante mucho tiempo convencer a Estados Unidos. Sostuve una conversación serie con el presidente Bush (hijo) y con su equipo y propuse que Estados Unidos, Rusia y Europa creasen conjuntamente un sistema de defensa contra proyectiles balísticos que, en nuestra opinión, si fuese creado unilateralmente, amenazaría nuestra seguridad, a pesar de que Estados Unidos afirmó que se estaba creando contra la amenaza de los misiles de Irán.” Recordó que, cuando estuvo en Estados Unidos por invitación de Bush padre: “Me dijeron que la propuesta era interesante. Yo dije: imaginen si pudiésemos enfrentar juntos ese desafío de seguridad estratégica mundial. El mundo cambiaría: todos nosotros, probablemente, tenemos disputas económicas y hasta políticas, pero podríamos cambiar radicalmente la situación del mundo.” Sin embargo, afirmó, “el secretario de la Defensa Robert Gates (exdirector de la CIA) y la secretaria de Estado Condolezza Rice vinieron aquí, en este gabinete. Aquí en mi mesa se sentaron de este lado. Yo, el canciller (Serguéi Lavrov) el ministro de la Defensa de este lado. Ellos me dijeron: ‘Ok, ya pensamos sobre esto. Estamos de acuerdo. Pero con algunas excepciones” … Al final, no le dieron importancia. No voy a contar los detalles, pero nuestra propuesta fue rechazada.” Putin recordó que, en esa ocasión, les dijo que Rusia se vería “forzada a tomar contramedidas. Crearemos sistemas de ataque que, ciertamente, superarán a los sistemas de defensa contra proyectiles. Y creamos sistemas hipersónicos con misiles intercontinentales y seguimos desarrollándolos. Estamos ahora delante de todos, en términos de creación de sistemas de ataque hipersónicos.”
“Sobre la expansión de la OTAN, se nos prometió que no habría ninguna expansión hacia el Este, y ¿luego? Dijeron: ‘Bueno, no está en el papel, por ello vamos a expandirnos’ … En 2008, en la reunión cumbre de Bucarest, declararon que las puertas para Ucrania y Georgia estaban abiertas. Fue difícil para el presidente de Ucrania convencer al electorado de que quería una actitud positiva con relación a Rusia.”
Putin también habló sobre el presidente Viktor Yanukovych y sobre la “cuestión de la asociación con la UE,” que se remite a 2013. Según él, “el problema surgió porque, una vez que tuviesen el mercado libre y las fronteras abiertas (con Rusia), esto podría haber llevado a la inundación de nuestros mercados. Yanukovych dijo a los socios europeos que necesitaba reflexionar sobre eso antes de firmar. En aquel momento, la oposición comenzó a tomar medidas destructivas, que fueron apoyadas por Occidente. Todo se resumió a (las manifestaciones en la plaza) Maidan y al golpe de Estado en Ucrania.”
Según Putin, Estados Unidos quería que calmásemos a Yanukovich y ellos harían lo mismo con la oposición. Yanukovych no recurrió a las fuerzas armadas ni a la policía, pero la oposición armada dio un golpe de Estado en Kiev… con el apoyo de la CIA. (…) Técnicamente, consiguieron el objetivo de cambiar el gobierno. Desde el punto de vista político, fue un error colosal.
*MSIa Informa

