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La ausencia de un gran líder está poniendo al mundo al borde del precipicio de una gran guerra por Ucrania y Taiwán. La afirmación viene del ex-secretario de Estado de EUA, Henry Kissinger, en entrevista publicada en el Wall Street Journal del pasado 14 de agosto.
Estamos al borde de la guerra con Rusia y China por cuestiones que creamos en parte, sin ningún concepto de como acabará esto o hacia donde nos llevará, dijo.
Semanas atrás
Kissinger, quien acaba de cumplir 99 años, había generado una controversia al sugerir que el gobierno del presidente ucraniano, Volodymir Zelensky, abandonase algunas de sus reivindicaciones territoriales para finiquitar el conflicto con Rusia.
Y es emblemático que Kissinger haya seleccionado tres europeos entre los seis líderes a los cuales dedicó su nuevo libro, Leadership: six studies in world strategy (liderato: seis estudios de estrategia mundial):
El alemán Konrad Adenauer, el francés Charles de Gaulle y la británica Margaret Thatcher (los otros son el estadounidense Richard Nixon, el egipcio Anwar Sadat y el de Singapur, Lee Kuan Yew).
Incluso, con las restricciones que puedan hacerse a Thatcher, debe admitirse que, con excepción del húngaro Viktor Orban, ningún jefe de Estado o de gobierno europeo en servicio ni siquiera se aproxima a ellos.
La reducida estatura de los hombres de estado europeos ante el cúmulo de problemas fue demostrada por el canciller de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, quien, en entrevista al periódico El País, los justificó como una exigencia de la guerra en Ucrania:
Los ciudadanos tiene que estar dispuestos a pagar un precio para mantener el apoyo hacia Ucrania y hacia la unidad de la UE. Estamos en guerra: estas cosas no son gratuitas, pues el conflicto nos afecta directamente, aunque nuestros soldados no mueran allá, agregó.

