octubre 27, 2026

Ex Convento Franciscano de Santiago Apóstol: El monumento poblano que resiste al olvido y al expolio

Ex Convento Franciscano de Santiago Apóstol: El monumento poblano que resiste al olvido y al expolio

Esqueleto de piedra y cielo: La joya renacentista del siglo XVI que sobrevivió al abandono y al saqueo local.

Octavio Marín Barragán*

El Ex Convento Franciscano de Santiago Apóstol en Tecali de Herrera, Puebla, es una majestuosa joya arquitectónica del siglo XVI, que desafía el paso del tiempo de una manera poética y desgarradora. Aunque hoy se yergue sin techumbre, funcionando como un templo a cielo abierto donde las nubes sustituyen al antiguo artesonado, este esqueleto de piedra caliza y ónice sigue considerado uno de los testimonios más puros e imponentes de la temprana evangelización novohispana.

Lejos de los conventos-fortaleza toscos y cerrados que caracterizaron los primeros cincuenta años de la conquista espiritual en México, la edificación de Tecali sorprende por su finura.

Su fachada ostenta una soberbia portada renacentista con marcadas influencias del manierismo europeo, cuyas proporciones perfectas y simetría geométrica coronan el paisaje urbano del municipio.

La traza de un maestro: Historia y Arquitectura

El origen del complejo monástico está íntimamente ligado al antiguo señorío indígena de Tecali, habitado originalmente por comunidades nahuas y popolocas que tributaban al imperio mexica antes de la llegada de los españoles.

Con la llegada de los frailes franciscanos a la región —zona clave que conectaba el puerto de Veracruz con el centro de la Nueva España—, se inició el ambicioso despliegue constructivo hacia el año de 1554. El conjunto arquitectónico quedó formalmente concluido entre 1569 y 1580. Una fecha grabada en una piedra en la esquina noroeste del santuario atestigua la finalización de los trabajos principales en septiembre de 1569.

Diversas investigaciones históricas respaldadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) atribuyen la autoría del diseño y plano arquitectónico a Claudio de Arciniega, uno de los arquitectos españoles más influyentes del periodo virreinal, célebre por haber sido el Maestro Mayor que trazó los cimientos de la mismísima Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.

La huella de Arciniega se evidencia en una de las características más insólitas del templo: Su estructura de planta basilical de tres naves paralelas. En todo el estado de Puebla, solo los templos de Zacatlán y Quecholac comparten esta rarísima configuración del siglo XVI.

Al cruzar el umbral del templo, el visitante se topa con dos monumentales hileras de esbeltas columnas toscanas de estilo clasicista, unidas entre sí por perfectos arcos de medio punto que cargaban la colosal estructura superior.

 Ex Convento Franciscano de Santiago Apóstol en Tecali de Herrera, Puebla

Conflictos y expolio: El declive de la joya franciscana

El esplendor de Santiago Apóstol no duró para siempre. Su destino comenzó a torcerse a mediados del siglo XVII. En 1643, la orden de los franciscanos se vio envuelta en amargos y severos conflictos jurisdiccionales con el entonces obispo de Puebla, Juan de Palafox y Mendoza, quien abanderaba un agresivo proceso de secularización de las parroquias indígenas.

Ante la presión del clero secular, los frailes se vieron obligados a abandonar permanentemente el edificio. El templo pasó a manos de sacerdotes seculares y el imponente convento que albergaba celdas, claustro alto y claustro bajo comenzó un lento e inexorable camino hacia el abandono.

Sin embargo, el golpe de gracia para el monumento ocurrió ya entrado el siglo XX, en 1920. En un acto que hoy se clasificaría como un atentado irreparable contra el patrimonio nacional, las autoridades locales decidieron desmontar por completo la monumental techumbre original de madera de cedro de dos aguas que cubría las naves.

¿El motivo? Utilizar las colosales vigas y la madera para financiar y construir una plaza de toros en la localidad.

Despojado de su cubierta, el templo quedó a merced del viento, las lluvias y el clima poblano. No obstante, las ruinas de Tecali de Herrera se resistieron a colapsar.

Hoy, resguardado por el INAH, el sitio conserva vestigios fascinantes de pintura mural en la zona de acceso que retratan figuras de ángeles y su monumental claustro anexo. El Ex Convento de Tecali no destaca por lo que perdió, sino por la soberbia altivez con la que sus columnas y arcos siguen de pie, enmarcando el azul del cielo como el techo más hermoso que jamás pudo haber tenido.

*Texto y fotos

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

Related posts