mayo 30, 2026

Irracionalidad y poder

Irracionalidad y poder

Anno Hellenbroich, desde Wiesbaden, Alemania* El pasado sábado 15 de abril quedará grabado en la conciencia de la sociedad alemana: Las tres últimas plantas nucleares que el país conservaba en Baviera, Baden-Württenberg y Baja Sajonia fueron clausuradas. Hasta no hace poco contribuían con aproximadamente el 5 por ciento de la demanda eléctrica.

El aplauso de la actual coalición gobernante encabezada por el canciller Scholz (SPD), los verdes y el FPD no fue tan sonoro. Esto se debe a las actuales tensiones que vive la población, a la guerra Rusia-Ucrania, a las entregas de armas a una zona de guerra, a las consecuencias de las sanciones dictadas por la UE (según un artículo de Foreign Affairs del 13 de abril de 2023, la OECER estima que la guerra reducirá la producción mundial ¡2 billones 800 mil millones de dólares!). A causa de la guerra

Los rápidos aumentos de los costos de la calefacción y de la electricidad, la falta de medicamentos y el ritmo de la inflación están atenuando la tremenda complacencia entre los verdes y los que han buscado deshacerse de la energía nuclear por 40 años. Fue el gobierno CDU-FDP con la canciller Merkel (que ocasionalmente habló orgullosa de su formación como física) el que decidió en 2012 eliminar la energía nuclear para el 2022. Sólo dos años antes se tomó la decisión de continuar la operación de las plantas nucleares. Esta columna no está ni a favor ni en contra de la energía nuclear. Se trata de la evidente irracionalidad para tomar decisiones políticas en ciertas posiciones de poder. Tan sólo en Europa -como podemos ver en la lista que presenta un editorial del FAZ del 14 de abril- los siguientes países están considerando avanzar ya sea con la operación o con la construcción (en este caso, de más NPP modulares) de generación de electricidad a partir de energía nuclear: Francia, Bélgica, España, Suecia, Finlandia, Estonia, Polonia, Eslovenia, los Países bajos, Eslovaquia, Rumania, Bulgaria y Gran Bretaña. Por no mencionar a China, Estados Unidos, Rusia y muchos grandes países del mundo, que no hablan de la reducción del CO2 tan vehemente como los verdes alemanes.

A lo largo de 40 años los ideólogos verdes, junto con el Club de Roma y otras instituciones internacionales, han luchado contra la construcción de los NPP. El autor de estas líneas ha presenciado el comienzo del movimiento verde con todas sus facetas ideológicas a finales de los años 1970 y ha expresado con frecuencia su crítica.

Foto: nikolaus_bader

El “cambio de los tiempos”

Al que se refirió el canciller Scholz en marzo de 2022 a comienzos de la guerra Rusia-Ucrania no sólo redefinió las relaciones del público alemán hacia la guerra y el apoyo con entrega de armas. La consigna “cambio de los tiempos” tiene ramificaciones más grandes para la sociedad alemana.

El ex partido pacifista los Verdes se convirtió en el proponente más fuerte del envío de municiones, de armas, etc., a una zona de guerra. Luego de la fundación del Partido Verde hace casi 40 años, ahora están explotando sus posiciones de poder, las cuales han tomado en el gobierno alemán y en varios estados federales.

El ministro de Economía alemán, Robert Habeck, está promoviendo muchos proyectos verdes (por ejemplo, cambiar por ley las redes de calefacción de las viviendas y reemplazarlas con redes conductoras de energía renovables carísimas; la ministra de Relaciones Exteriores Baerbock (relaciones exteriores feministas) u otros verdes promueven sus metas ideológicas, que para muchos son irracionales. En el marco de la “máxima protección climática” obligatoria, la contradicción de las decisiones políticas se percibe más y más trágica para el ciudadano común.

Después de todo, ¿cómo entender, por ejemplo, el cierre de las plantas nucleares, el productor de energía más amigable con el clima, y al mismo tiempo exigir la prolongación de la producción de energía con carbón y gas para cerrar la brecha de la falta de energía

¿Puede un menor cambiar de sexo y sus apellidos en el registro civil, como exige un proyecto de ley del FPD y de los verdes?

La reputación de la política exterior alemana, de la conducción industrial y de la educación está declinando a pasos agigantados. La sobrecargada y moralizante actitud de la ministra del Exterior, los ataques constantes y casi satanizados contra los grandes proyectos industriales o contra grandes obras de infraestructura están encontrando una oposición creciente.

Contra lo que dice la prensa dominante, cada vez hay más voces que ya no quieren seguir al lado de esta crueldad. Pero pocas veces se ha visto tratar a la gente que eleva su voz con tanta brutalidad como en Alemania. Los críticos son “acosados” en sus lugares de trabajo; con mucha frecuencia este acoso se lleva contra sus familias. Pero hay otros proyectos que despiertan muchas dudas: ¿Puede un menor (14 años) cambiar de sexo y sus apellidos en el registro civil, como exige un proyecto de ley del FPD y de los verdes? ¿Se debe despenalizar la mariguana, ya sea su posesión en pequeñas cantidades para el “consumo personal” según el modelo de los Países bajos o de España? Ya no hablemos de “la limpieza del lenguaje” al estilo del movimiento “woke” estadounidense.

*MSIA Informa

Fotos: DiceME / nikolaus_bader

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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