Me gustaría ser la reina en los corazones de la gente, pero yo no me veo siendo la reina de este país: Diana de Gales
Bolivar Hernandez*
¡Frivolidad! Reconozco mi parte frívola, y les cuento que sigo la serie Harry y Meghan por interés sociológico.
Soy republicano y no monárquico, sin embargo Inglaterra posee la realeza más antigua del mundo, y abarca varios continentes su dominio político y económico, y por ello es que resulta atractivo revelar su historia colonialista.
Meghan es una afroamericana, actriz, y activista social. Nada que ver con el estereotipo de una princesa para la monarquía británica.
Interesante es el papel que juega la prensa amarillista en la fabricación de historias escandalosas y falsas para destruir la imagen como la de Meghan.
Desde el inicio de su noviazgo con Harry, hijo de Lady Di, una legión de paparazzi los persiguen hasta el hartazgo, sin respetar su vida privada.
Cuando Meghan se embaraza, la casa real británica se preguntó:
¿Ese Niño será negro?
El racismo de los británicos es muy antiguo y vigente
Pese a que Inglaterra contiene una enorme diversidad étnica, hindús y paquistanís, principalmente, que son seres provenientes de las antiguas colonias dominadas por la corona británica.
El príncipe Harry tuvo el valor de renunciar a sus responsabilidades reales, en presencia de la reina Isabel II, y se exilió lejos de su patria. Lo que explicó como causa de su desafección a la corona, fue el racismo de la familia real.
La serie de Harry y Meghan muestra los rígidos protocolos de los comportamientos de todos los miembros de la realeza británica. Hasta los funerales están diseñados milimétricamente.
Es una monarquía muy cara para los ingleses, que no respingan, sino al contrario, están orgullosos de ella.
*La vaca filósofa.

