Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma* El primer ministro indio, Narendra Modi, tomó la iniciativa de invitar a la Unión Africana (UA) a ingresar al G-20. Lo hizo entrando en contacto con todos los gobiernos de los países miembros al respecto, aprovechando que India ocupa la presidencia rotativa del grupo.
Por cierto, la próxima cumbre del G-20 tendrá lugar el 9 de septiembre, en Nueva Delhi. Así, India se posiciona en su papel de líder de los países en desarrollo y del llamado Sur Global y, también, da un paso al frente en sus aspiraciones de ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Este es un movimiento de gran importancia, con respecto al multilateralismo progresivo y necesario de la política global, hacia un cambio continuo del eje político del Norte hacia el Sur del mundo y hacia el cambio de las instituciones de Bretton Woods. Por otro lado, si es verdad que África es el continente del futuro, es inconcebible dejarla al margen, alimentando el vetusto enfoque colonialista.
Hace varios años
Los gobiernos africanos y la Unión Africana (UA), el agrupamiento pan-africano de 55 Estados, han venido trabajando en este sentido. En febrero de 2023, la cumbre de la UA solicitó su ingreso al G-20. La propuesta fue presentada por Macky Sall, presidente de Senegal y, después también de la UA. La cumbre reafirmó “la necesidad de una África más involucrada en los procesos de toma de decisiones” en asuntos de gobernanza global. Una necesidad legítima, oportuna y real.
Trece miembros han firmado la disposición de dar la bienvenida al ingreso de la UA al G-20: Estados Unidos, China, Rusia, India, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Brasil, África del Sur, Indonesia, Japón y la Unión Europea. Los desconfiados y hostiles serían los siete restantes: Australia, Canadá, Argentina, México, Corea del Sur, Arabia Saudita y Turquía. Como se ve, la Unión Europea (UE) ya se incluye entre los miembros, luego entonces, la UE no sería una excepción.
El ingreso de la UA volvería al G-20 más representativo, y, por ende, más influyente. Hoy, el grupo representa 65% de la población mundial, con África llegaría a representar al 80% del planeta. Ya responde por el 85% el Producto Interno Bruto (PIB) global y 75% de todo el comercio mundial.
Durante una gira en África el pasado mes de febrero, Janet Yellen, secretaria del Tesoro de los EUA, observó también que las comunidades africanas están desproporcionadamente vulnerables a los efectos de los desafíos globales. Cualquier solución responsable requiere lideratos y voces africanas. Igualmente, se conoce que la adhesión de la UA al G-20 estuvo en la agenda del reciente encuentro de Modi con Joe Biden. En la cumbre EUA-África, en diciembre pasado, el presidente estadounidense se había manifestado favorable al asunto.
Los beneficios para África son claros
El G-20 está profundamente involucrado en la formulación de alternativas para los desafíos globales: crecimiento económico, cambio climático, transición energética, desarrollo sustentable, peso de la deuda, empoderamiento de las mujeres y economía digital. África tendría bastante que decir en todas estas deliberaciones. Los críticos de la admisión de la UA afirman que reduciría la eficacia del G-20. Sin embargo, si fuera considerada la lista de los actuales miembros, incluso el argumento sobre posibles peticiones semejantes de otros continentes sería poco pertinente. Por otro lado, hoy, el único miembro africano es África del Sur. La comparación con Europa es un desvarío: con menos de la mitad de la población africana tiene seis miembros. Alemania, Francia, Italia, Gran Bretaña, Rusia y la UE.
Muchos, no solamente los escépticos, desconocen el potencial económico africano, su riqueza mineral, expansión demográfica, integración económica mediante el Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) y su creciente influencia en los asuntos mundiales. La UA es ahora la novena mayor economía, pero a mediados del siglo representará 25% de la población mundial y, con su alta tasa de fertilidad, podría abastecer cerca de la mitad de la fuerza laboral del planeta.
Especialistas indios consideran apropiado que África sea incluida en el G-20 durante la presidencia de su país. Y, en respuesta a los fieles hacia la marca G-20, ellos argumentan que el nombre puede permanecer sin cambios. Ya existe un gran precedente: con 134 países en desarrollo como miembros, el G-77, organización intergubernamental de Naciones Unidas para el desarme y un nuevo orden económico internacional, no cambió de nombre. La Unión Europea, si hablase a una voz, podría desde luego hacer la diferencia a favor de la adhesión de la UA al G-20. Esperamos su acontecimiento en breve y en el interés general.
*MSIA Informa

