Bolivar Hernandez*
En la vida de los seres humanos pueden ocurrir varias desgracias y nadie está exento del sufrimiento y el hondo pesar.
Lo que sucede con la existencia de doña Beatriz supera con creces cualquier tragedia conocida. Podría uno pensar que ésta es una historia de horror ficticia, inventada; y no es así, es una desventura absoluta.
Doña Beatriz tiene actualmente cincuenta años. Ella es una mujer morena oscura, mide un metro y medio de estatura, es muy bajita, rechoncha. Su cuerpo tiene formas voluptuosas, muchas curvas como si fuera un camino vecinal.
Se carácter es extrovertido, además es muy risueña pese a todo lo que ha sufrido en esta tierra.
Proviene de una familia muy pobre, constituida por mamá, papá y dos hijas, ella es la más chica en todo sentido.
Terminó la secundaria y luego estudió para secretaria ejecutiva, que era una profesión que permitía trabajar de inmediato, pues las secretarías son siempre muy demandadas por las empresas o compañías públicas y privadas.
Doña Beatriz tenía 18 años cuando comenzó a trabajar para ayudar a sus padres. En esa fábrica de muebles de baño, conoció al gerente que era un hombre 24 años mayor que ella.
Se enamoraron , y ella vio la posibilidad de dejar el hogar paterno de inmediato. Y así lo hizo, el hombre no quiso casarse y a ella no le importó demasiado el asunto de la boda.
Inicia el calvario
Al instante de irse a vivir con ese hombre mayor, ahí empezó el calvario para doña Beatriz. Él la encerró a piedra y lodo, y no podía salir a la calle y mucho menos visitar a sus padres.
Se convirtió en rehén de su pareja que era extremadamente celoso.
Para que doña Beatriz estuviera siempre ocupada de inmediato resultó embarazada, y tuvo cuatro hijos muy seguidos, fueron tres mujeres y un varón. Las mujeres eran las mayores y el varón el pequeñín.
De todas maneras, el hombre la celaba demasiado, y aún estando ella encarcelada en su domicilio particular, él le reclamaba hechos imaginarios. Todas sus necesidades materiales estaban cubiertas con decoro, el hombre era responsable de la manutención de la familia.
A los 25 años doña Beatriz ya era una madre de cuatro criaturas.
El hombre era un celotípico de manual
Muy agresivo y provocaba daños emocionales , y daba gritos y profería insultos todo el tiempo.
En varias ocasiones, el hombre intentó golpear a doña Beatriz por cualquier cosa. Y los hijos se interponían entre los dos y evitaban una golpiza a su madre casi inminente.
El hombre perdió el trabajo y no dijo nada al respecto a su familia, y empezaron las carencias de lo más indispensable, no había dinero ni para comer y mucho menos para ropa y calzado.
Tres años antes, la empresa lo indemnizó por su despido, él guardó y gastó ese capital, y no comentó nada de eso a su mujer. Doña Beatriz confiaba en que la jugosa indemnización les permitiría vivir mejor, y nada que era verdad, era un sueño.
Ante la vida miserable de doña Beatriz optó por huir con sus cuatro hijos a donde fuera. El hombre enferma gravemente y muere al poco tiempo.
Ella se ocupa del funeral
Y en el velorio conoce a las otras dos mujeres de su marido, que ignoraba su existencia hasta ese día. El difunto tenía 12 hijos en total.Después, doña Beatriz alquila una vivienda de interés social, de 45 metros cuadrados, un palomar.
La hija mayor de 18 años huye de la casa materna y se va a vivir con su novio, un taxista. Se embaraza de inmediato y tiene un niño. No le va nada bien, ya que su pareja tiene otra mujer. Problemas y más problemas en la corta existencia de esta chica.
Un día cualquiera la chica y su marido van juntos en su taxi, y una banda de ladrones intenta despojarlos del auto; el chico se opone y los ladrones disparan a mansalva y hieren mortalmente a la joven.
Dos días después, fallece ella y deja en la orfandad a su pequeño hijo. Su pareja deposita a esa criatura en la casa de su otra pareja.
Doña Beatriz enloquece con la muerte de su hija mayor. Y desde entonces no volvió a ver a su nieto. Doble duelo.
En ese ir y venir
Buscando trabajo para sostener a sus otros tres hijos, doña Beatriz conoce a un hombre 12 años menor que ella, y le ofrece recogerla con todos sus hijos. Ella acepta gustosa y se mudan con el hombre recién conocido.
La nueva pareja de doña Beatriz era un hombre igualmente celoso como la pareja anterior. Repite la historia paso a paso, idéntica.
Este joven enamorado aparte de celoso, era también alcohólico, y la vida conyugal se hizo complicada para doña Beatriz y sus hijitos. Pero este señor no era agresivo y tampoco pegaba.
El hombre joven de doña Beatriz entra al grupo de autoayuda AA, y deja de beber alcohol, milagrosamente. Siguen juntos hasta el día de hoy, pero él continúa celándola obsesivamente.
Doña Beatriz sigue arreglando su cabello rizado y hace ejercicios, y come sanamente para estar en buen estado.
Ella pasea por los centros comerciales como si fuera una señora rica, adinerada. Le gusta soñar con todos esos artículos que desea dormida y despierta. No compra nada, a veces solo un helado barato, y ya.
La actitud positiva de doña Beatriz
Consiste en perdonar a todos aquellos seres humanos que le hicieron daño profundo en su alma y en su corazón.
Relata cómo se enfrentó a su señor padre para perdonarlo, por los abusos sexuales que él cometió con ella cuando tenía 7 años.
Doña Beatriz se seca las lágrimas con un pañuelo blanco, respira hondo y sonríe. Ya descargo su triste historia en un tris. Dice hasta pronto, ¡que la vida continúa!
Se aleja despacio y desaparece entre la multitud que pasea por el centro comercial de moda en la ciudad.
*La Vaca Filósofa

