Bolivar Hernandez*
Sinforiano nunca pudo estudiar la carrera de Medicina, ese era su sueño, pero tuvo que trabajar desde muy joven para sostener a su familia. Actualmente es un destacado “visitador médico“, de esos que hacen bastantes y largas antesalas en los consultorios, para seducir a los galenos y embaucarlos para que receten ciertos medicamentos de determinados laboratorios o empresas farmacéuticas. En eso, Sinforiano es un vendedor extremadamente eficaz.
Debido a que su nombre es heredado de su padre y de su abuelo paterno, que se llaman también Sinforiano; Sinforiano sufrió mucho acoso escolar por esa razón, ya que todos insistían en que se debería llamar Sinforoso y no Sinforiano.
Sinforiano de familia numerosa y de origen rural
Deseaba otro futuro para él y que no fuera el campo o la ganadería familiar. Él aspiraba a ser médico y no pudo lograrlo por razones económicas, pero era un hombre tenaz y decidido a labrarse un futuro mejor en la ciudad, por lo que emigró muy joven.
Muchos podrían pensar que Sinforiano es un ladrón tipo “hormiga“ , pero no es así. Él no roba, él pide y le dan. Podríamos clasificarlo como un acumulador.
El laboratorio farmacéutico donde trabaja hace muchos años, les proporciona a los visitadores médicos, algunos pequeños obsequios para darlos a los médicos: libretas, plumas, calendarios, agendas, tazas, pisapapeles, etcétera.
Y por supuesto, en los maletines de los visitadores médicos, van grandes cantidades de muestras médicas, que son las joyas de la corona.
Sinforiano acumula en su hogar muchos objetos que eran obsequios para los médicos visitados y que no fueron entregados a esos facultativos por diversas razones.
Su hogar es también, sin querer, una mini botica o farmacia con las muestras médicas acumuladas ahí.
En su afán acumulador, Sinforiano colecta ahora en los restaurantes donde suele ir a tomar café, muchos cartuchos de azúcar y servilletas de papel.

Le encanta el café muy endulzado
Harta azúcar, pero debe ser azúcar morena. Ya que él sabe que el azúcar blanca refinada es dañina. Cuenta a sus amigos que ya tiene más de mil cartuchos de azúcar en su casa. Cartuchos, por cierto, que contiene cada uno menos de una cucharada pequeña de azúcar.
Y las servilletas de papel vinieron a sustituir los pañuelos blancos de tela, que Sinforiano usó por años debido a su alergia al polen que vuela por los aires durante la primavera y el verano, y con esas servilletas se limpia los mocos que le escurren insistentemente de las narices.
En los restaurantes que visita pide, exige, varios cartuchos de azúcar y muchas servilletas de papel.
Esas son las mañas del famoso personaje llamado Sinforiano. Lo que ignora es qué hay un remedio a su moquera tan molesta en primavera y verano, y se trata de la Solución Salina Normal SSN, al 9 por ciento de disolución.
Sus pocos amigos lo buscan en plan de ayuda para que les provea de la famosa pastilla azul, el viagra, pero de esa pastilla no hay muestras médicas.
*La vaca filósofa.

