Sergio Uzeta Murcio*
Asistí, como cientos de miles de mexicanos, a la concentración de este domingo 26 de febrero, al Zócalo de la Ciudad de México, para alzar la voz contra el llamado Plan B que meterá incertidumbre a la forma en la que elegimos a nuestros gobernantes, ya que se pretende vulnerar la capacidad del INE para poder organizar y dar certeza a los procesos electorales.
Más allá de las animadversiones que el presidente López Obrador ha hecho públicas contra Lorenzo Córdova y Ciro Murayama, consejero presidente, y consejero electoral del INE, respectivamente, entiendo que la lógica que mueve al gobierno actual es que, bajo el actual marco electoral, Morena podría perder la silla presidencial y otras importantes posiciones políticas que hoy detenta.
El llamado Plan B genera incertidumbre y siembra dudas, porque mete una serie de componentes que pudieran inclinar en favor de la 4T y sus interesas, las elecciones de todo nivel.
En primer lugar, se arguye que el INE es muy caro y se propone desaparecer las estructuras estatales que dan sustento a los comicios en las diversas geografías del país.
El actual INE ha demostrado, elección tras elección, que funciona y funciona bien. Que da certeza a la organización de los comicios y también certidumbre al conteo de los votos, a través del Programa de Resultados Preliminares (PREP). ¿Qué necesidad de cambiar esto?

Certeza y confianza
Los mexicanos hemos invertido gran cantidad de tiempo, esfuerzo, recursos, e incluso vidas, a construir un sistema electoral que da certeza y confianza a las elecciones y a sus resultados. Esto es trascendental, porque ha permitido la alternancia en el poder de políticos que provienen de distintas fuerzas políticas.
No olvidemos que la desconfianza fue el motor que, durante décadas, generaba interminables conflictos electorales y hechos violentos alrededor de los comicios. Eso se terminó desde que los mexicanos participamos activamente como funcionarios de casilla y apoyando el conteo de los votos.
Ahora, todo esto podría quedar en entredicho, si el Plan B se aprueba tal como está. Ante ello, es necesario alzar la voz y decir NO al retroceso en la democracia electoral que provoca el propósito de destazar al INE, como lo ha mencionado varias veces el secretario de Gobernación, Adán Augusto López.
Por ello, es importante dar seguimiento a las discusiones que tendrán lugar en las próximas semanas, en el seno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), donde los 11 ministros tendrán que estudiar y determinar si el llamado Plan B del Ejecutivo, avalado por la mayoría morenista del Congreso, es constitucional o inconstitucional.
Ese proceso en el Poder Judicial será fundamental para nuestra vida democrática, de ahí que las concentraciones del 26 de febrero haya puesto el acento en mandar un mensaje de confianza y apoyo al trabajo de los ministros del pleno de la Corte. De sus fallos dependerá que se dé o no en nuestro país, una ¡Primavera Mexicana!

*Periodista y comunicador
Socio Consultor en Agencia Sinergis
#TeamSinergis
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Foto: Presidencia

