Bolivar Hernandez*
Los artículos de consumo de origen asiático en general, y chinos en particular, han invadido el planeta entero. Tienen esos productos dos características fundamentales: son baratos y de mala calidad.
En el centro histórico de la Ciudad de México en épocas recientes se puede observar una fuerte presencia de extranjeros provenientes de Asia: chinos, coreanos y japoneses.
Las actividades económicas de estos asiáticos son básicamente el comercio y la fabricación de ropa. Aunque hay un sector de restauranteros en el Barrio Chino, cerca de la avenida Juárez.
Cuando paseo por el centro histórico de la CDMX
Me parece que estoy caminando por las calles de Seúl, Shangai o Tokio, veo muchos ojos rasgados y caritas sonrientes.
En alguna ocasión dentro de un programa de actividades sociales y artísticas del Gobierno de la capital, me tocó impartir clases de dibujo a niños, en un bello parque cercano al Mercado de San Juan, y me sorprendió el hecho que los únicos niños inscritos en mi taller de pintura eran niños coreanos, que no hablaban español.
Ahora que me encuentro en la Ciudad de México de paso, he vuelto a vivir en el Centro Histórico, y he tenido que comprar algunos enseres domésticos y todos ellos son chinos.
Entre las compras que debía hacer incluía unas chanclas, sandalias, para usarlas bajo la regadera. Se llaman: patas de gallo, son de plástico corriente. Costaron 29 pesos mexicanos, aproximadamente un dólar y medio.Pero están inservibles desde la primera vez, ya que no entra en una de esas chanclas mi pie derecho. Muy estrecha está la pata de gallo.
No puedo reclamar al Chino que me vendió esas benditas chanclas, porque en esa tienda todos son idénticos, ojos rasgados, como alcancías, y muy risueños.
Aquí aplico la letra de la canción mexicana que se llama La Chancla, y que dice así: Que la chancla que yo tiro no la vuelvo a levantar.
Y como dice una bella señora de Puebla: Todo lo que venden los chinos son puras chinaderas.
Y para rematar, pienso en lo difícil que debe ser para una mujer china divorciarse, porque todos los hombres chinos le recordarán a su ex.
¡Hasta pronto amigos nacionalistas, que no compran nada Chino!
*La Vaca Filósofa

