octubre 27, 2026

Una gran comilona mexicana en casa de Mister Turkey

Una gran comilona mexicana en casa de Mister Turkey

Bolivar Hernandez*
Fui invitado a comer a casa de un buen amigo mexicano, es tan mexicano mi querido amigo, que porta un bigote estilo Emiliano Zapata; y las viandas ofrecidas fueron platillos típicos mexicanos.
Llegó a su casa muy puntual, y mi amigo me recibe con júbilo, después de muchos años sin vernos, y observo que trae una playera con un pavo dibujado en el frente. Y creo recordar que dice la playera: Don Pavo.
Hasta ahí todo va bien, y de pronto me dice:
Quiero mostrarte mi colección de pavos, guajolotes, chompipes, que son sinónimos regionales.
Y empieza el recorrido por su linda residencia, absolutamente decorada con guajolotes. En todos los materiales posibles: piedra, jade, obsidiana, ónix, papel, barro, cerámica, vidrio, madera, etcétera. Ignoro cuantos guajolotes posee mi querido amigo, pero son muchísimos.
Me ofrece mezcal o tequila, soy abstemio, y le acepto solo un caballito de rico mezcal. ¡Brindo por él y por su familia!
Pasamos a la mesa y observo ricas viandas mexicanas
Tamales de frijol negro, de flor de calabaza, chicharrón, aguacate, mole negro, mole verde, tortillas, agua de limón y, para rematar, un postre de plátano en dulce.
Conversamos largamente. Más bien, él tomó el micrófono y ya no lo soltó. Fue un ameno monólogo, salpicado con sus anécdotas, todas muy interesante y desconocidas por mí, pese a que nos conocemos hace más de medio siglo.
Esta es una breve reseña de un encuentro entre amigos, compañeros de profesión, somos antropólogos, y era largamente esperada.
En la comida estuvo su esposa, Margarita Ochoa y la hija de ambos, María Fernanda. Margarita fue compañera mía en la ENAH, hace mil años. Y participó, igualmente, la bella señora poblana.
María Fernanda es abogada especialista en derechos de autor. Una chica dinámica, inteligente y muy conversadora, como sus padres.

Dirgon

Mi compañero de la escuela objeto de este reconocimiento literario, responde al nombre de Rafael Mendoza Villela. Mi amigo, Mister Turkey, tiene 81 años y yo apenas 77. 

Rafael me protegió de mis adversarios que deseaban golpearme por mis travesuras escritas y dibujadas en el periódico mural, que yo inicié en la universidad.
Soy un maestro de la ironía y del sarcasmo, y son asuntos difíciles de rebatir por lo que los agraviados deseaban partirme la madre. Y Rafael intercedía en mi favor, y él terminaba liándose a golpes con mis adversarios, y lo hacía en mi nombre.
¿Cómo no voy a estar agradecido con mi amigo amante de los guajolotes? ¿Cómo no lo voy a querer entrañablemente?
Admito que detesto reunirme con los compañeritos del kínder, la primaria, secundaria, preparatoria y universidad.
No soporto el tipo de reuniones convocadas por la nostalgia de los tiempos pasados. Evito todo encuentro con personajes de mi pasado, prefiero ver a mis conocidos del presente, solamente. Rafael Mendoza es mi honrosa excepción a mi regia general.
¡Hasta pronto, desobedientes y nostálgicos!
*La vaca filósofa.
Fotos: Pixabay

About The Author

Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

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