El 12 de Octubre, Día de la Nación Pluricultural, se conmemora para reconocer, valorar y defender la riqueza cultural de los pueblos originarios y afroamericanos de México, la variedad pluriétnica y lingüística así como sus derechos.
En el recinto de San Lázaro, Rossembert Gutiérrez Hernández, hablante de maya, mencionó que las lenguas maternas enfrentan el serio problema de extinción, por lo que se debe reflexionar sobre los factores estructurales que la propician.
Dijo que entre éstos destacan migración, aculturación, pérdida y desvalorización de la lengua materna, falta de políticas públicas con enfoque intercultural, racismo, clasismo y estereotipos, o “abandono del Estado mexicano con sus gobiernos pasados, que nos han callado, violado nuestros derechos humanos y matado a nuestras hermanas y hermanos indígenas”.
Gutiérrez Hernández invitó a repensar y asumir la responsabilidad con la docencia como miembros de la comunidad, como ciudadanos, servidores públicos, padres de familias y estudiantes.
Pidió dar plazas a docentes de las comunidades indígenas, como un acto de justicia social y que las o los directivos de las universidades interculturales cuenten con título profesional.
Propuso ejecutar Kej’lel bäl lak’ alob’bäj Ch’ol-Mayaboj (‘Observatorio juvenil indígena ch’ol-maya’) como un proyecto de impacto social que impulse los Objetivos de Desarrollo Sostenible desde la territorialidad de los pueblos indígenas, el cual representó a la delegación mexicana en el 4° Encuentro Intercontinental Concausa 2020, con el proyecto Observatorio juvenil indígena ch’ol-maya, en Santiago de Chile, y fue declarado por Cepal, Unicef y América Solidaria como uno de los mejores proyectos de América Latina en atención a los pueblos indígenas.
Jamás pudieron matar nuestras raíces
Relató que, al morir la lengua, se pierden siglos de conocimientos y tradiciones que han contribuido a forjar lo que somos. “Victoriosos nuestros ancestros por resistir, han arrancado nuestros frutos, cortado nuestras ramas, quemaron nuestro tronco, pero jamás pudieron matar nuestras raíces”.
El hablante de maya manifestó que, en el país, se cuenta con 68 lenguas maternas, por lo que se encuentra entre las primeras 10 naciones con más lenguas originarias y ocupa el segundo lugar en este ámbito en América Latina, después de Brasil.
En México, existen casi 7 millones de hablantes de alguna lengua indígena y más de 25 millones de mexicanos se reconocen como indígenas, la mayor parte de los cuales habitan o son originarios del sureste.
La lengua materna, dijo, es el alma de la cultura, expresa una determinada forma de pensar y comprender la vida. La primera identidad de una persona es su lengua; esa identidad se recibe de padres, abuelos y comunidad. La lengua materna, atesora los conocimientos de los pueblos originarios, “es el tejido que comunica lo que somos y queremos ser, es riqueza cultural incalculable”.
Puntualizó que las lenguas tienen su cotidianeidad en la comunidad, en la escuela, en el culto religioso, en las tiendas, en los ojos de agua, en las asambleas comunitarias, en la parcela. Son una lucha de persistencia y resistencia, son voces de los ancestros que perduran en tiempos modernos.
Alto al racismo y clasismo. Sí a la diversidad cultural
Sí a la interculturalidad. Sí al diálogo de saberes comunitarios. Sí a la docencia bilingüe. Sí al multilingüismo. Sí a nuestras diferencias. Sí a la tolerancia. Sí a la vida, sostuvo el hablante originario de la comunidad ch’ol-maya, Tacotalpa, Tabasco. Es licenciado en Desarrollo Turístico por la Universidad Intercultural de ese estado y fundador de proyectos socioculturales que impulsan los Objetivos de Desarrollo Sostenible desde las comunidades indígenas.
Actualmente, dijo, es pasante de la maestría en Ciencias Sociales, con orientación en desarrollo sustentable por parte del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

