La palabra Barrabás viene del hebreo bar abba, “hijo del padre”. Es un personaje citado en el Nuevo Testamento, concretamente en relación con el proceso de Jesús ante Poncio Pilatos.
Se señala que Barrabás se hallaba encarcelado, esperando su ejecución, que había sido juzgado culpable de sedición, pues además de incitar al pueblo a que se insubordinara, también había cometido homicidio.
Según el relato en el que fundan sus creencias los cristianos, Jesús de Nazaret murió crucificado por orden del entonces prefecto romano en Judea, Poncio Pilato, y su tránsito hasta esa muerte -una serie de episodios conocidos como La Pasión-, es uno de los elementos centrales que se conmemoran en la Semana Santa.
La Semana Santa es la última semana de la cuaresma
Empieza desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección de Jesús. Es para conmemorar El Triduo pascual, que abarca la pasión, la muerte y la resurrección de Jesucristo. Este es un tiempo orar y reflexionar sobre el Señor Jesucristo, entre sus feligreses.
Durante la Semana Mayor, los fieles deben orar y ayunar, y no comer carne el viernes santo. En países latinoamericanos como México y Guatemala, se realizan múltiples procesiones monumentales, que duran muchas horas recorriendo la ciudad a paso lento de los cargadores, los cucuruchos, hombres vestidos con túnicas moradas y un gorro cónico.
Llevan imágenes religiosas de santos y de Jesucristo crucificado, y son transportadas en los hombros de cientos de feligreses.
Al paso de las procesiones

En Guatemala, hay innumerables alfombras florales, bellamente decoradas en el suelo, que miden hasta 100 metros de longitud. Detrás de la procesión suele ir una banda interpretando música fúnebre.
Y el público, en las banquetas, guarda profundo silencio al paso de las procesiones.
Esta vieja tradición de las procesiones se celebra en particular en las ciudades de Quetzaltenango, La Antigua Guatemala y en la Ciudad de Guatemala.
Es un espectáculo maravilloso de la fe católica de los guatemaltecos, cuyas mayordomías religiosas son poderosas empresas de la fe.
Ateo curioso
Lo que voy a narrar en esta ocasión se refiere a la Ciudad de Quetzaltenango, Xela para los nativos, y ocurrió en los años 60 del siglo pasado.
En Xela, según la tradición de entonces, se guardaba un luto respetuoso durante la Semana Santa. Los hombres y las mujeres vestían de negro, o se ponían un moño negro en las vestiduras. Había un silencio en la ciudad, y todo el comercio cerrado. También los sitios de diversión como cines, bares y cantinas. Excepto los prostíbulos, que seguían con sus actividades pecadoras.
El cierre de las panaderías en Semana Santa, era un verdadero martirio para la población, tan adicta a los carbohidratos azucarados.
Y esto daba lugar a la aparición del famoso pan de Semana Santa, el pan de mujer, panes caseros elaborados por las manos femeninas de las quetzaltecas. El oficio de la panadería es casi tarea de hombres.
La Ciudad de Xela, muy indígena en su composición étnica, le daba un toque especial a la conmemoración de la muerte de Jesús. Las mujeres, con sus atuendos tradicionales llenos de colorido, circulaban por todo lados.
En la periferia, donde habitaban mayoritariamente la población indígena, encontraba a hombres y mujeres bebiendo alcohol en la vía pública. Las escenas posteriores eran desoladoras, varios indígenas tirados en las banquetas, absolutamente ebrios.
Fotos: djedj/falco