septiembre 02, 2026

El genocidio en Gaza y el ocaso del “Gran Israel”

El genocidio en Gaza y el ocaso del “Gran Israel”

El desenlace de la Guerra de los 12 Días trabada entre Israel-EUA e Irán develó la inocultable ruina del papel de Israel en la ignominia del juego geopolítico de la oligarquía occidental, que le asignaba la vanguardia militar en el Medio Oriente, sin hablar del igualmente inexo rable proyecto del Gran Israel, maquinado por el sionismo ya desde antes de la creación del Estado de Israel, en 1948.

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Ante esta realidad, la cúpula del poder israelí ha reaccionado vengando su herida en la furia genocida desencadenada contra la población civil en Gaza, ésta transformada en tierra arrasada, ante el silencio de un mundo liberal inerte para tomar alguna acción que la detenga. En esta oscura libertad que permite ejecutar matanzas, y usar el hambre con fines de extinción, el Parlamento de Israel avanzó y autorizó la anexión de Cisjordania y la reactivación de los bom bardeos en Líbano y en Siria.
Sin embargo, la carta blanca que le permite a Israel- prácticamente desde su fundación- sembrar el terror a su alrededor, ante todo contra los palestinos, se le comienza a retirar.

Éste es el significado del reconocimiento del Estado Palestino de Francia, y del Reino Unido, a lo que se suma el pedido urgente del papa León XIV para detener esta barbarie en sus varios aspectos: Desde el sufrimiento de la población civil, hasta los ataques del Ejército israelí para demoler los lugares de culto en Gaza. También el gobierno de Washington reconoce que las acciones de Israel provocan hambre en Gaza, evidencia ultrajantemente negada por el gobierno del premier Benjamín Netanyahu.

En gran medida, semejantes prerrogativas concedidas a Israel se sustentaban en su indiscutible superioridad militar frente a sus adversarios, en armas convencionales y en su conocido arsenal nuclear, cuya radical doctrina, denominada Operación Sansón, contempla su uso, incluso, contra oponentes sin capacidad nuclear, en caso en que la existencia física de Israel se encuentre en peligro.

Foto: Pixabay
El enfrentamiento con Irán cambió drásticamente el escenario

Aunque el país persa sufrió pérdidas significativas también mostró su capacidad para someter a Israel a un bombardeo constante usando misiles de largo alcance y alta precisión, muchos de ellos equipados con tecnología hipersónica y prácticamente incapaces de ser interceptados por los sistemas anti misiles israelís y de EUA, que participaban directamente de la investida contra Teherán.

El resultado de los ataques a instalaciones militares, de inteligencia e infraestructura críticas, y el severo estrés soportado por la población civil puso a Israel al borde de un colapso viéndose forzado a pedir la intervención salvadora de EUA para lograr un cese al fuego.

En esencia, depositar en Israel el brazo armado en la región para mantener sus intereses estratégicos, es muy costoso para la grupos de la oligarquía mundial. Posiblemente, le sea más útil maniobrar con miras a un arreglo regional menos belicista y más rentable, quizá enfocándose en Arabia Saudita y en los emiratos petroleros, en una situación no bélica con Irán.

La caída de la hegemonía israelí es uno de los elementos de inestabilidad que ha sacudido los cimientos del sistema liberal oligárquico occidental, pero el remesón ya ha ocurrido en otras ramas de su poder.

Tenemos, la virtual derrota de la OTAN en Ucrania; la pusilánime sumisión de la Unión Europea (UE) a los designios de un orden basado en las reglas utilitaristas del más fuerte y ahora de remate, el bloque se entrega aterrorizado a las imposiciones del presidente Donald Trump.

Tal hecho fue patente en la reunión en Escocia del pasado 27 de julio, donde el presidente Trump le torció el brazo a la presidente de la Unión Europea, Ursula von der Leyen ganando que Europa acepte comprar gas natural a Estados Unidos, aumente sus inversiones en la unión americana, y presa en su rusofobia pagará por las armas que serán enviadas a Ucrania.

Al mismo tiempo, dentro de Estados Unidos, el presidente Donald Trump, se sumerge en los vaivenes internos causados por él mismo a la estructura del Establishment oligárquico. Todo esto, son los síntomas de una enfermedad fatal que aqueja a un sistema de dominación que no tiene lugar en el siglo XXI.

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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