Arturo Rios
Desde la antigüedad la migración ha sido una constante en todo el mundo, nos concentraremos al tema que se vive en la frontera norte y sur de México, en las que destaca la terrible contención de la Guardia Nacional y el equipo de Migración que se van contra todos, incluyendo niños y mujeres.
Resaltan acciones de vileza por parte de elementos gubernamentales, que se convierten en actores estelares bañados de abusos, corrupción e impunidad.
Son una constante las palizas por parte de la Guardia Nacional y agentes de Migración que deben sortear hondureños, salvadoreños y nicaragüenses, cuyos países prácticamente los expulsan y abandonan a su suerte, por lo que tienen que salir en la búsqueda de la pesadilla americana. Las escenas dadas a conocer por los medios son dramáticas, escalofriantes.
Recordemos pasajes de los migrantes
La Bestia, es uno de los trenes de la muerte, que transporta miles de toneladas de mercancías, pero también lo hizo con incontables centroamericanos que viajaban rumbo a la frontera norte.
Eran y son presa de agresiones, atracos, secuestros y asesinatos.
Con frecuencia, en el trayecto son sorprendidos por las bandas de los sanguinarios salvatruchas, pillos o cárteles mexicanos para despojaros de sus pertenencias y violando a las mujeres. Un verdadero suplicio.
Por si ello no bastara, en el trayecto algunos se caen de La Bestia, quedando heridos, mutilados o perdiendo la vida al ser arrollados por el tren de la muerte. Los que llegaban y arriban al norte se ponen en manos de los abundantes “polleros”, quitándoles su dinero.
Hoy
Se han endurecido las acciones desde el punto de arranque, que es nuestra Frontera sur. Para eso está la Guardia Nacional y migración para detener su avance a toda costa y se cumple sin mesura alguna. Es el muro acordado con EU que todos sabemos.
Todo lo anterior es apenas un esbozo de lo que les ocurre con los migrantes, pues existen infinidad de trampas que sortean en su recorrido y no se puede soslayar que los países centroamericanos empujan con sus pésimos gobiernos la expulsión de sus ciudadanos y a México le toca lidiar con ellos, acatando obedientemente las órdenes del Tío Sam.

