junio 05, 2026

Emergencia alimentaria en África

Emergencia alimentaria en África

Los vientos de guerra están presionando a la economía mundial con efectos negativos, especialmente en el continente africano. Según el economista del Instituto Sudafricano de Asuntos Internacionales (SAIIA), Steven Gruzd, la “inseguridad alimentaria tendrá consecuencias muy graves debido al actual conflicto, pues Rusia es el mayor exportador de trigo hacia África y Ucrania ocupa el quinto lugar”. Los dos países exportan casi una tercera parte mundial del trigo, cebada y semillas de girasol.

La producción y exportación de estos productos se encuentran en dramática crisis, no solamente debido a los daños directos de la guerra, la interrupción de las vías de comunicación y los puertos, sino también porque gran parte de las tierras arables ucranianas puede perder la temporada de siembras. Muchos campos han sido abandonados y los fertilizantes necesarios para la producción normal no están llegando de Rusia.

La Organización de las Naciones Unidas para Alimentos y Agricultura (FAO) emitió una correcta advertencia sobre la seguridad alimentaria. En la 32ª de la Conferencia Regional para África, celebrada a mediados de abril, en Malabo, capital de Guinea Ecuatorial, la organización afirmó:

El número de personas que pasan hambre en el África subsahariana, después de años de disminución, está aumentando de nuevo. De acuerdo con los últimos datos, 282 millones de personas en el continente, es decir, más de una quinta parte de la población, no tienen alimentos suficientes, un aumento de 46 millones en relación a 2019.

El índice de precios de los alimentos de la FAO llegó en promedio a los 159.3 puntos en marzo de 2022, un alza de 12.6% en relación a febrero, el nivel más alto de su creación, en 1990. De manera específica, en un mes, el índice de cereales aumentó 17.1% y el del aceite vegetal en 23%.

El hecho es que los precios de las “commodities” agrícolas comenzaran a subir incluso antes de la guerra en Ucrania. La “manita” de la especulación financiera siempre activa y presente estuvo muy claramente visible.

David Beasley, director del Programa Mundial de Alimentos (WFP, siglas en inglés), alertó que el conflicto puede causar “una catástrofe alimentaria global, la peor crisis alimentaria desde la Segunda Guerra Mundial”. Antes del 24 de febrero, la agencia de la ONU alimentaba a 125 millones de personas y la mitad del trigo comprado por el WFP venía de Ucrania. Ahora, será necesario recortar las raciones, debido al aumento de los precios de los alimentos y de los combustibles.

De hecho, como también los afirma la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Rusia proporciona cerca del 19% del gas natural y el 11% del petróleo del mundo. Los precios de la energía aumentaron de forma alarmante. En Europa, los precios a la vista del gas son casi 10 veces mayores que hace un año, mientras los del petróleo casi se duplicaron en el mismo período.

Beasley dijo que Ucrania dejó de ser el “granero del mundo” para ahora necesitar pan

La interrupción de las exportaciones de trigo de Ucrania afectará, especialmente, donde la pobreza es ya generalizada. Por ejemplo, Líbano importaba 74% del trigo de Ucrania para su subsistencia; Egipto, el 30%; Túnez, el 47.7%; Libia, el 43% y Yemen, el 22%. Eritrea y Somalia dependen enteramente de las importaciones de granos de Rusia y de Ucrania.

El drama de las poblaciones dependientes de la importación de alimentos fue destacado también por el subdirector de la FAO, Maurizio Martina, recordando que 26 países de bajos ingresos, muchos de ellos africanos, pero también del sur de Asia, dependen de Rusia y de Ucrania en más de la mitad de sus importaciones de granos.

No podemos estar en desacuerdo con las recomendaciones de la FAO, para mantener abiertos los mercados de alimentos y fertilizantes y revisar las restricciones a sus exportaciones, considerando las consecuencias de las sanciones para las vidas de cientos de millones de personas.

Se estima que, en relación con el año pasado, no llegarán al menos 35 millones de toneladas de cereales hacia los países más necesitados. Las filas por el pan en Túnez ya empezaron; Egipto tiene reservas de granos solamente para algunos meses y otros países africanos ven el espectro de crisis alimentarias de manera inevitable.

Vale la pena recordar que, en el pasado, esas grandes importaciones de trigo fueron muchas veces escena de revueltas populares causadas precisamente por el aumento del precio del pan.

El problema, por lo tanto, no es solamente de los países en guerra, sino también de los países occidentales quienes impusieron y apoyaron las sanciones sin evaluar plenamente los efectos negativos en otras partes del mundo.

Foto: ammarhreib

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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