abril 25, 2026

EUA: Economía con infraestructura obsoleta

EUA: Economía con infraestructura obsoleta

Cuando las campañas electorales de los partidos se entrelazan con las opciones políticas y económicas, los resultados no siempre son positivos. Esto es válido para cualquier parte del mundo, incluyendo a los Estados Unidos.

Por ejemplo, en ese país, el gran programa de inversiones en infraestructura del presidente Joe Biden fue efectivamente reducido a la mitad. El Partido Republicano no pretende permitir que se vuelva un éxito para los demócratas en las elecciones de mitad del mandato de 2022 y, para evitar una obstrucción paralizante del Senado, la Casa Blanca se dice dispuesta a un acuerdo bipartidista por un proyecto más “diluido”.

El proyecto inicial contemplaba una cantidad de 1.9 billones de dólares a ocho años, pero fue reducido a 1.2 billones, de los cuales, no obstante, 650 mil millones ya habían sido negociados por el gobierno de Donald Trump; es decir, las nuevas inversiones son de apenas 550 mil millones. Aunque parezca una cifra considerable, es necesario tomar en cuenta que la mayor parte de la infraestructura del país es obsoleta, con 40 años o más.

El informe del 2021 de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles (ASCE), organización independiente que llama la atención hacia el problema desde hace décadas, identifica en detalle las áreas de desarrollo de infraestructura carentes de modernización y cuantifica las inversiones necesarias en 2.59 billones de dólares en los próximos diez años.

Solamente para modernizar o reparar carreteras y puentes, se necesitan por lo menos 786 mil millones de dólares; con el acuerdo, Biden ahora espera no más de 110 mil millones.

La segunda área que requiere una gran intervención es la de agua potable e infraestructura correlacionada. La ASCE estima que el déficit de inversiones puede aumentar a 434 mil millones hacia el año 2029, pero solamente se esperan 55 mil millones en el programa gubernamental.

En el sector energético la cifra puede llegar a 200 mil millones de dólares para el 2029, contra solamente 73 mil millones contemplados por el plan.

Nada de esto es sorprendente. Es consecuencia de la profunda transformación sufrida por los EUA, donde en las últimas décadas, la financierización de la economía y la transferencia de industrias hacia el exterior para pagar menos costos laborales e impuestos (outsourcing) crecieron enormemente en detrimento de los sectores productivos y de los empleos internos de calidad.

De hecho, mientras en 1965, el sector de máquinas-herramientas estadounidense representaba un 28% del mercado mundial, hoy, este porcentaje se redujo al 5%. En 2018, los fabricantes de máquinas-herramientas del país registraron exportaciones de 4 200 millones de dólares e importaciones por 8 600 millones de dólares.

Si se produce menos y se quiere mantener niveles elevados de consumo, la única manera es mediante el endeudamiento, no solamente hacia el sector público, sino también en el caso del privado. Efectivamente, en el segundo trimestre de 2021, el endeudamiento de las familias estadounidenses llegó casi a 15 billones de dólares, de los cuales más de 10 billones son en hipotecas residenciales. En apenas un trimestre, el aumento de la deuda privada creció 2.1%. Los gastos de las familias en salud aumentaron también enormemente.

En el papel, el gobierno Biden tiene un programa de inversiones muy ambicioso. Además de infraestructura, hay paquetes de gastos con la economía digital, cambio climático y, principalmente, para la infancia y la educación.

Es evidente que financiar todo esto con deuda nueva, emitiendo títulos del Tesoro e imprimiendo dinero, no sería posible. Por esta razón, Biden anunció la disposición de aumentar los impuestos sobre las ganancias de las grandes corporaciones y de los super-ricos. Claro, hay una batalla ideológica sobre esto, con repercusiones electorales.

Por otro lado, la política de recorte de impuestos de Trump, que llegó a una cantidad de 1.9 billones de dólares, no valió la pena. La narrativa liberal argumentaba que los impuestos condonados se transformarían automáticamente en nuevas inversiones en sectores de la economía real. ¡Este no fue el caso!

La reducción de impuestos para las pequeñas y medianas empresas (PMEs), familias y grandes industrias productivas e innovadoras es positiva. Sin embargo, es práctica de algunas multinacionales y de algunos sectores de servicios, principalmente financieros, utilizar el dinero que sobra en sus arcas para diversas operaciones en bolsa, como la recompra de acciones y adquisiciones, es decir, para la compra de otras empresas con dinero prestado o para distribuir dividendos más elevados. Lo opuesto de lo que debería ser hecho, y no solamente en los EUA.

*MSIa Informa

Foto: Foto-Rabe

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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