julio 16, 2026

Israel y el “síndrome del perro rabioso”

Israel y el “síndrome del perro rabioso”

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El ataque iraní del 13 de abril en represalia por la destrucción de un edificio de la embajada iraní en Damasco, el 1 de abril, cambió drásticamente la ecuación política en Oriente Medio.

En un golpe milimétricamente planeado y ejecutado, Teherán enterró de una vez por todas la imagen de invulnerabilidad y libertad total de acción de Israel, ya seriamente resquebrajada por la inhabilidad de derrotar militarmente a Hamas en seis meses de combates, a pesar de la devastación de Gaza.

La llamada Operación Promesa Verdadera, demostró que Irán tiene la capacidad para realizar un ataque a gran escala directamente contra territorio israelí, utilizando armas avanzadas contra las que Israel y sus aliados no tienen defensa; tal hecho trazó una línea roja, que anuncia que cualquier ataque israelí posterior será respondido de manera oportuna y en cuestión de minutos, según lo afirmó el ministro de Relaciones Exteriores, Hossein Amir-Abdollahian.

La operación no fue concebida para causar destrucción física, sino como una demostración de fuerza, para no justificar una represalia israelí y la consiguiente aceleración de acciones que podrían desatar una guerra abierta de grandes proporciones. Para ello, se comunicó con dos o tres días de anticipación con varios países de la región y con Estados Unidos, dando tiempo a la preparación de la defensa, en la que, además de Israel y Estados Unidos, también participaron militares del Reino Unido, Francia y Jordania. El mando militar iraní transmitió en directo por Internet el lanzamiento de los drones, que tardarían varias horas en llegar a su destino, territorio israelí.

No fue la primera vez que Irán actuó de esa manera

En enero de 2020, tras el asesinato del general Qassem Soleimani en Bagdad por un dron estadounidense, Teherán advirtió a Estados Unidos de que se lanzarían misiles balísticos contra una base estadounidense en Irak, permitiendo su evacuación antes de la llegada de los misiles, de manera que solo destruyeron instalaciones vacías, pero evidenciaron la capacidad ofensiva de Irán.

Gracias a los preparativos, Israel y sus aliados pudieron presumir el haber derribado “el 99 por ciento” de los más de 300 drones, misiles de crucero y misiles balísticos disparados, y que sólo se habían causado daños físicos menores a una base aérea. La única víctima admitida fue una niña de siete años herida por fragmentos de un dron que cayó sobre su casa en el desierto del Néguev. Pero la historia de los titulares triunfadores es otra:

En primer lugar, la coordinación precisa de los ataques de armas con velocidades muy diferentes, algunas de las cuales cubrían distancias de más de 2.000 kilómetros, se hizo para “saturar” la defensa enemiga y revelar su organización y capacidad, información de enorme importancia táctica.

En segundo lugar, fuentes estadounidenses e israelíes admiten que nueve misiles balísticos alcanzaron sus objetivos, incluida la base aérea de Nevatim, desde donde partieron los aviones que lanzaron el ataque contra Damasco, y una base de inteligencia en el Golán, que apoyó la operación.

Nevatim, cerca del reactor nuclear de Dimona, donde se produce plutonio para las armas atómicas israelíes, está protegida por lo que los expertos consideran el sistema de defensa aérea más denso del mundo, apoyado por un sofisticado radar operado por Estados Unidos, un aparato que ha demostrado ser impotente contra los misiles iraníes. Es decir, objetivos con múltiples simbolismos.

IRÁN

En tercer lugar, la gran mayoría de los drones y misiles de crucero fueron “señuelos”

Para atraer a los aviones y misiles defensivos, facilitando el ataque con los misiles balísticos más sofisticados, que resultaron invulnerables a las contramedidas.

En cuarto lugar, además del aspecto táctico de la “saturación”, la ofensiva demostró una enorme desproporción de los costos en relación con la defensa. Fuentes israelíes y estadounidenses revelaron que Israel y sus aliados gastaron entre 1.300 y 1.500 millones de dólares en el sistema defensivo, mientras que no se espera que el coste total de las armas empleadas por los iraníes supere los 60 millones de dólares.

En quinto lugar, la mayoría de los expertos creen que Irán ha utilizado sólo una pequeña fracción de su arsenal, cuya capacidad ha demostrado ser indiscutible. Si, con amplia antelación, los objetivos estratégicos determinados han sido alcanzados, su capacidad para atacar incluso los objetivos mejor defendidos en cualquier punto del territorio israelí es evidente.

Esto nos presenta una pregunta crucial

El gran problema con la nueva ecuación estratégica impuesta por Irán es que Israel se niega a aceptarla. El gabinete del primer ministro Benjamin Netanyahu es, el gobierno más belicoso y fanático en los 76 años de historia del Estado de Israel. Además del propio Netanyahu, varios de sus miembros se frotan las manos públicamente para conseguir represalias drásticas contra Irán. Uno de ellos, el ministro de Seguridad Pública, Itamar Ben-Gvir, dijo en una conferencia de prensa que “para crear un elemento disuasorio (sic) en Oriente Medio, Israel tiene que demostrar que está preparado para volverse loco” (Yahoo! News, 15/04/2024).

No hay que ser un gran estratega para entender el reto. En un artículo de The American Conservative,”¿Usaría Israel la opción nuclear contra Irán?”, del 15 de abril de 2024, el coronel (retirado) Douglas Macgregor, un ex asesor del Pentágono, fue directo: “Israel no contempla operaciones contra Irán o cualquier otro Estado que desafíe su búsqueda de dominio estratégico en términos militares puramente convencionales. En otras palabras, para los líderes nacionales de Israel, el uso de un arma nuclear siempre está sobre la mesa. La debilidad fundamental de Israel sigue siendo su capacidad nuclear asimétrica”.

Y no es difícil imaginar un escenario en el que una secuencia de represalias y contra represalias entre Israel e Irán conduzca, por ejemplo, a la destrucción de objetivos estratégicos israelíes. Uno de ellos es la vulnerable red eléctrica del país, que hasta ahora ha sido salvada incluso por Hezbolá para evitar una escalada en la que solo los “perros rabiosos” de Tel Aviv parecen estar interesados.

A juzgar por la disposición del gobierno israelí, un nuevo ataque contra Irán es casi una certeza. El presidente Isaac Herzog ha calificado previamente el ataque iraní como “una declaración de guerra”. Y el ministro de Defensa, Yoav Gallant, le dijo a su homólogo estadounidense, el secretario Lloyd Austin, que Israel “no tiene otra opción” que tomar represalias contra Irán.

Fotos: Pixabay

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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