Bernardo Méndez Lugo*
Hace unos días estuve en Noches De Museos, en el Museo de la Cancillería, en representación de la ASEM (Asociación Del Servicio Exterior Mexicano) con el artista sueco, Johan Falkman, y su curador mexicano, el jalisciense Álvaro Gómez de Galeria Zeusdominico de Puerto Vallarta.
Gracias a la gentileza del Embajador David Nájera Rivas, Presidente de @ASEM, tuve el privilegio de representar a nuestra Asociación del Servicio Exterior Mexicano en este importante evento de arte comprometido con el pueblo Zulú de Sudáfrica. Me acompañaron a la exposición Angie Vélez Arvizu y Karen Nava, voluntarias de la ASEM.
Recojo expresiones de plumas autorizadas y conocedoras sobre la estremecedora y emotiva exhibición de Johan Falkman.
La periodista Karen Delgado, de la revista capitalina Chilango, puntualizó que la exposición Desde la esfera del vacío. Cartas de reyes y sus antagonistas en el reino de los sueños, se trata de un recorrido por las obras de Falkman, quien ha seguido durante su carrera las corrientes europeas del naturalismo, simbolismo y expresionismo.
Karen Delgado narra que la muestra temporal contó con cerca de 60 obras pictóricas, 30 esculturas en bronce, diversas instalaciones y una variedad de recursos audiovisuales. A través de estas piezas, Johan Falkman nos ofreció una mirada a la multiculturalidad y dirige la atención a las distintas realidades que viven las comunidades sudafricanas en la actualidad.
La exposición llegó a la capital a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y contó con la curaduría de Álvaro Gómez y con poemas de la afamada escritora mexicana-estadounidense, Jennifer Clement.

Johan Falkman nació en Trelleborg, Suecia
Realizó sus estudios en la Escuela de Arte Dimitar Rangatchews, en Malmö. Desde entonces, se ha constituido como uno de los artistas más relevantes de la actualidad y ha realizado exposiciones en diversas ciudades del mundo.
El crítico de arte Juan Carlos Talavera del diario Excélsior, en su columna: Símbolos de la dignidad: Johan Falkman, remembró lo dicho por Falkman, durante una entrevista con él:
Cuando vine por primera vez a la Ciudad de México hace 12 años, encontré mi verdadera voz como artista entre los muralistas mexicanos. Había visto las pinturas de Orozco sobre Hernán Cortés en un libro de la biblioteca de mi amiga Cristina Fernández y me enamoré de la manera como Orozco presentaba a este hombre.
Ese relato poseía un poder extremo, una combinación entre la personalidad de un conquistador y la complejidad de su personalidad. Es una pintura de mucha fuerza que combina dos cosas esenciales: la voluntad de conquistar y esta parte donde se sabe que hay pérdida, fracaso y que tarde o temprano vamos a fallar. Esa es la doble naturaleza de una persona como Cortés, pero también esto representa la doble personalidad de Moctezuma.
Estos dos opuestos, que son los cimientos de México como nación y que están presentes en el trabajo de los muralistas mexicanos, apuntó, contienen esa parte de lucha que quiere llegar a la divinidad; así como la negatividad y la tragedia, que son dos temas opuestos en su trabajo artístico.


