octubre 14, 2026

Más allá del chocolate y los bancos: La Suiza oculta que une a agricultores con la diplomacia global

Más allá del chocolate y los bancos: La Suiza oculta que une a agricultores con la diplomacia global

El poder de escuchar: Lo que México y el mundo tienen que aprender de la fórmula secreta del país herlvético.

Bernardo Méndez Lugo*

Mi cercanía con la nación alpina comenzó mucho antes de conocer sus ciudades, sus montañas o su tradición diplomática.

Empezó en Culiacán, Sinaloa, durante mi infancia, a través de sabores y aromas que formaron parte de la vida cotidiana de mi familia: La leche y otros productos lácteos de Nestlé, el café instantáneo Nescafé y su versión descafeinada, favoritos de mis padres, familiares y amigos, y, por supuesto, el chocolate.

Aquellos productos, presentes en desayunos, reuniones familiares y conversaciones entre amigos, fueron mi primer contacto con una cultura empresarial europea que, sin saberlo entonces, me acompañaría durante toda la vida.

No fue una experiencia exclusivamente personal. Para mi generación, y para muchas anteriores y posteriores, Nestlé forma parte de una memoria compartida en México y buena parte de América Latina.

Sus productos han estado presentes en hogares de distintas generaciones, vinculados a costumbres, afectos y momentos cotidianos. En mi caso, aquellos sabores de la infancia se convirtieron en una puerta de entrada a una relación mucho más amplia con Suiza.

Mi primer encuentro directo con el país ocurrió en 1977

Julie Reneau    Cuando viajé a Ginebra para participar en una conferencia sobre La sequía y el hombre, organizada por IFIAS en el Instituto Henry Dunant. Fue una experiencia significativa por el carácter internacional de aquella reunión y por encontrarme en una ciudad estrechamente vinculada con la cooperación humanitaria.

Años después regresé a Ginebra, gracias a amistades que había conocido en Ciudad de México. En 1981 conocí a Julie Reneau, entonces una joven estudiante francesa que se especializó en agronomia, con el tiempo adquiriría la nacionalidad suiza y desarrollaría una destacada trayectoria internacional en Nestlé y Nespresso.

Nuestra amistad profesional ha tenido continuidad durante décadas. En los últimos años he tenido la oportunidad de conversar personalmente con Julie en París, Lausana y Ciudad de México sobre su trayectoria y, particularmente, sobre su trabajo con productores de café.

Hemos hablado de sus experiencias en México, Costa Rica, Brasil y Ecuador, así como de su labor en países africanos como Madagascar y Ghana.

Julie estudió agronomía en Francia y comenzó su trayectoria profesional vinculada a Nestlé en Inglaterra, donde trabajó en los laboratorios de la empresa en el ámbito del chocolate. Posteriormente pasó por París y Brasil, experiencias que le permitieron conocer distintas realidades agrícolas y culturales antes de establecerse profesionalmente en Suiza.

Su carrera evolucionó posteriormente hacia Nestlé Nespresso, donde ha desarrollado una importante trayectoria en sostenibilidad.

Actualmente trabaja en el ámbito de la sostenibilidad del café y la agricultura regenerativa, impulsando iniciativas relacionadas con los productores, la biodiversidad, la salud de los suelos y la resiliencia de las comunidades cafetaleras.

suiza, nieve, tren/ WikiImages

En nuestras conversaciones

Hemos hablado de los productores y de los desafíos concretos que enfrenta el café ante el cambio climático, la degradación de los suelos y la necesidad de fortalecer las condiciones económicas y sociales de las comunidades rurales.

Para Julie, la sostenibilidad no es solamente una estrategia empresarial: Implica una relación de largo plazo con quienes producen el café.

Su trayectoria tiene para mí un significado especial porque representa una interesante convergencia entre Francia, Suiza y América Latina. Una agrónoma francesa que posteriormente adquirió la nacionalidad suiza, terminó desarrollando una carrera internacional dedicada a un producto cuyo origen agrícola se encuentra principalmente en países del Sur Global.

Su experiencia demuestra cómo el conocimiento puede cruzar fronteras y cómo una empresa suiza puede establecer vínculos duraderos con agricultores de México, Centroamérica, Sudamérica y África.

Existe una curiosa semejanza entre la trayectoria de Julie y la del actual presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin. Parmelin nació en Bursins, en el cantón de Vaud, y comenzó su vida profesional como agricultor y viticultor.

Estudió agricultura y posteriormente obtuvo formación especializada en viticultura. Antes de incorporarse plenamente a la política, conoció directamente el trabajo de la tierra y la producción agrícola.

Su trayectoria tomó después un rumbo diferente: pasó por la política cantonal, llegó al Consejo Nacional y posteriormente al Consejo Federal.

Desde 2019, encabeza el Departamento Federal de Economía, Educación e Investigación. Fue presidente de la Confederación en 2021 y nuevamente en 2026.

Julie y Parmelin representan dos caminos distintos, pero con un punto de encuentro: La agricultura como conocimiento, actividad económica y vínculo con el territorio.

Ella llegó de la agronomía a la sostenibilidad internacional del café; él pasó de la agricultura y la viticultura a la conducción de políticas económicas y nacionales.

Ambos muestran una dimensión de Suiza que a veces queda oculta detrás de la imagen financiera del país: Su estrecha relación con la producción agrícola, la ciencia, la innovación y el territorio.

Mi admiración por la diplomacia suiza

Mi interés por Suiza también se ha extendido al ámbito diplomático. En 2022 tuve la oportunidad de conocer en Madrid a Hanspeter Mock, entonces embajador de Suiza en España y Andorra, y en 2024 al embajador Pietro Piffaretti, quien representaba a Suiza en México. Actualmente, la Embajada de Suiza en México y Belice está encabezada por el embajador Alain Gaschen.

A lo largo de los años he desarrollado una particular admiración por la diplomacia suiza. Me parece una de las expresiones más valiosas de la identidad internacional de ese país: Una diplomacia discreta, profesional y perseverante, que ha sabido convertir la neutralidad en una herramienta para el diálogo y los buenos oficios, sin que ello implique permanecer al margen de los grandes desafíos de la humanidad.

Para mí, uno de los mayores méritos de la tradición diplomática suiza es, precisamente, esa capacidad de escuchar, facilitar el diálogo y construir puentes. Suiza ha cultivado durante décadas una diplomacia que privilegia la negociación y el entendimiento, y que encuentra, en Ginebra, uno de sus principales escenarios internacionales.

La presencia de organizaciones internacionales, misiones diplomáticas y organismos humanitarios ha hecho, de Ginebra, un espacio singular para el encuentro entre países y culturas.

La neutralidad suiza, vista desde esta perspectiva, no representa aislamiento ni indiferencia. Al contrario, ha permitido que Suiza conserve una capacidad particular para ofrecer sus buenos oficios, facilitar contactos y participar en esfuerzos de mediación.

Esa tradición adquiere especial significado cuando se considera que el país está profundamente asociado con el desarrollo y la promoción del derecho internacional humanitario.

La historia de Ginebra y de Henry Dunant, fundador del Comité Internacional de la Cruz Roja, constituye una de las expresiones más admirables de esta vocación.

Con Embajador de Suiza en Madrid en Sept 2022 nos acompaña Carlos Jimenez Macias en ese momento Ministro de Asuntos Políticos de Embajada de Mexico en Madrid.Septiembre 2022: Bernardo Méndez Lugo con Carlos Jimenez Macias, Ministro de Asuntos Políticos de Embajada de Mexico en Madrid y el entonces Embajador de Suiza en Madrid.

Desde aquella tradición humanitaria hasta la actividad diplomática contemporánea, existe un hilo conductor: La convicción de que incluso en momentos de profundas diferencias entre los Estados es posible preservar espacios para el diálogo, la negociación y el respeto a la dignidad humana.

También me impresiona la importancia que la diplomacia suiza concede al derecho internacional y a los derechos humanos. La neutralidad no elimina el compromiso con principios internacionales; más bien, puede ofrecer un marco desde el cual promover el diálogo, la cooperación y el respeto de las normas que rigen las relaciones entre los Estados.

En este sentido, considero que la diplomacia suiza ha construido un patrimonio internacional que trasciende al propio país.

Ginebra es mucho más que una hermosa ciudad suiza

Es, en buena medida, una idea de convivencia internacional. Es el lugar donde la diplomacia, el humanitarismo y el derecho internacional han encontrado, durante generaciones, un espacio para desarrollarse.

También sigo con atención las actividades de la Embajada de México en Berna, actualmente encabezada por la embajadora Martha Cecilia Jaber Breceda.

Observar estas relaciones desde ambos lados, resulta especialmente interesante, porque permite apreciar cómo dos países con historias y tradiciones diferentes pueden encontrar numerosos espacios de cooperación.

ginebra/ Christel Pixabay

En 2026, la visita oficial del presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin, a México,  adquirió especial relevancia. Su encuentro con la presidenta Claudia Sheinbaum, en Palacio Nacional, coincidió con el 80 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. La visita permitió abordar las relaciones económicas, comerciales y de cooperación entre México y Suiza.

Aquella visita tuvo, además, un significado personal. Al escuchar al presidente suizo hablar de México, pensé en el largo recorrido que había comenzado muchas décadas atrás en Culiacán, con una taza de Nescafé, un vaso de leche y un chocolate Nestlé.

Con el tiempo, aquellos sabores infantiles terminaron conduciéndome a Ginebra, París y Lausana, a conversaciones con una agrónoma francesa convertida en ciudadana suiza y especialista en sostenibilidad del café, y finalmente a encuentros con representantes diplomáticos de Suiza y con el propio presidente de la Confederación Suiza.

Por eso, cuando recuerdo hoy a Suiza, no pienso únicamente en el chocolate, el café, los productos lácteos o las grandes empresas. Pienso también en Ginebra, en Henry Dunant, en el humanitarismo, en la diplomacia, en los agricultores, en los científicos, en los productores de café y en personas como Julie Reneau, que han construido puentes entre continentes.

Y pienso en una trayectoria personal que comenzó en Culiacán con una taza de Nescafé, un vaso de leche y un chocolate Nestlé; continuó en Ginebra en 1977; pasó por París y Lausana; y llega hoy hasta las relaciones diplomáticas entre México y Suiza.

Quizá esa sea la mejor manera de explicar mi cercanía con Suiza: No como una relación que comenzó cuando conocí el país, sino como una historia que empezó mucho antes, con sabores y aromas de infancia, y que con los años se transformó en amistad, conocimiento, agricultura, sostenibilidad y diplomacia.

Y si tuviera que resumir lo que más admiro de Suiza después de tantos años, diría que es, precisamente,  esa capacidad de unir tradición y modernidad, neutralidad y compromiso internacional, prosperidad y responsabilidad, ciencia y agricultura, empresa y sostenibilidad, diplomacia y humanitarismo.

Esa combinación ha dado a Suiza una voz singular en el mundo: Una voz que, en lugar de buscar imponerse, ha aprendido el valor de escuchar, acercar posiciones y construir puentes.

*Academico fundador de UAM-Xochimilco CDMX.
*Diplomático de carrera en retiro.    
*MPhil IDS, University of Sussex 
*Actualmente, director de fundación promigrante America sin Muros en CDMX.
Imágenes: Pixabay/Archivo

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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