Mary Sandoval*
A lo largo de los 45 meses que lleva Manuel Andrés López Obrador en el gobierno, hemos visto que la violencia y el asesinato, entre otros delitos, han aumentado considerablemente; el crimen organizado actúa en la completa impunidad.
Esto se debe a que no hay políticas públicas en materia de seguridad pública; y si las hay, se resumen en dos: Abrazos y no balazos, y ahora los librazos de la esposa del presidente.
¿Qué nos han dejado estas políticas de seguridad pública?
Por principio de cuentas, van prácticamente más de 130 mil muertos; el Ejército y la Marina hacen labores ajenas a su encargo constitucional; el nivel de violencia se ha acrecentado, se están dando actos de terrorismo.
En estados como Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, Baja California, Michoacán y Zacatecas, entre otros, bloquean caminos con vehículos incendiados, incendian comercios, bajan a la gente de sus vehículos y los queman; pero lo peor de todo, ya están atacando a los civiles.
Cabría hacernos unas preguntas: ¿Por qué se está llegando a ataques terroristas? ¿Para qué negar lo evidente?
Carlos Loret de Mola, en una de sus columnas que escribió en el Washington Post, comenta que hay dos razones que se supone pueden justificar la negativa del presidente a la ola de violencia y los actos terroristas que hay en el país; éstas son:
1) La retórica: López Obrador considera que su “estrategia” de abrazos y no balazos ha funcionado muy bien, que “se combaten” las causas. Esa “estrategia” no la piensa cambiar mientras siga en el cargo.
2) Intervención de los Estados Unidos: Hemos de saber que las cosas en materia de seguridad pública van empeorando cada día, y eso lo sabe perfectamente bien el gobierno de Joe Biden; al grado de que han dicho que los grupos del crimen organizado los consideran como terroristas.
El mandatario mexicano tiene conocimiento del sentir de su contraparte norteamericana, y sabe que éste desea cooperar para combatir al crimen organizado; por eso, en las mañaneras, AMLO reitera que se niega a recibir el apoyo.
La militarización del país y la Guardia Nacional
En el gobierno de Felipe Calderón se había firmado la Iniciativa Mérida, que consistía en que las Fuerzas Armadas combatirían con todo el poder del Estado Mexicano al crimen organizado.
El entonces precandidato o candidato Manuel Andrés López Obrador, hizo una critica feroz a esa estrategia de Calderón. En febrero del 2012, López Obrador subió un video en su canal de YouTube donde dijo lo siguiente:
No debe seguir exponiéndose al Ejército, ni socavarlo; regresarlo en la medida que se va profesionalizando la policía, y eso nos llevará seis meses, en tanto la nueva policía federal sea la que se haga cargo de garantizar la seguridad. Se hizo una campaña donde el actual mandatario y sus lacayos portaban carteles en donde decían no a la militarización.
A poco más de 10 años de esa declaración
Ahora que es presidente, las cosas cambiaron drásticamente. Por decreto, el mandatario mexicano ordenó la desaparición de la policía federal; para el 26 de marzo del 2019 se crea la Guardia Nacional, y quienes la conforman son soldados, marinos y elementos de la extinta Policía Federal.
López ha presentado un decreto en la que el mando principal de la Guardia Nacional sea un militar y no un mando civil. Se supone que la GN depende de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, pero, por alguna extraña razón, López quiere que la GN esté a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional; la pregunta sería, ¿Cómo para qué?
En mi artículo Las Fuerzas Armadas: De la cima del prestigio a la deshonra de ser mandaderos de López Obrador, mencioné lo siguiente:
Irene Tello, Directora Ejecutiva de Impunidad Cero, hace una crítica sobre las actividades que López delegó a las Fuerzas Armadas; dice que no están o que no fueron capacitadas para desempeñar labores de desarrollo social, seguridad pública o la administración de los puertos. (…)
Para la experta, alargar la permanencia de los militares en las calles, impide avanzar en la consolidación de instituciones civiles, además que se pone en juego la imagen y aceptación de la Marina y el Ejército.
Resumiendo, de alguna forma, lo que busca el presidente de la República con tener a las Fuerzas Armadas en las calles y darles actividades que nada tienen que ver con las señaladas en la Constitución, y que la Guardia Nacional esté a cargo de la SEDENA, es pagar una deuda que adquirió con el crimen organizado, una deuda que se cubre con la factura más cara, y esa factura es la vida, la seguridad y la paz de los mexicanos; aparte de que también está cumpliendo con el dicho que dijo en alguna ocasión, si por mí fuera, destruiría al Ejército.
Foto: Twitter @magdalgonzalez

*Egresada de la licenciatura en pedagogía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Una de mis pasiones es el periodismo de opinión
Mi blog: La Centinela Política
Comulgo con dos magníficas frases de Gabriel García Márquez: Ser periodista es tener el privilegio de cambiar algo todos los días y La prensa es la artillería de la libertad.
Las Fuerzas Armadas: De la cima del prestigio a la deshonra de ser mandaderos de AMLO

