En el recinto de San Lázaro, con fuertes señalamientos de la oposición por falta de transparencia en el gasto, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó el dictamen de la Cuenta Pública 2019, correspondiente al primer año del gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Ello pese a registrar 99 mil 396 millones de pesos pendientes de recuperar por probables irregularidades.
El dictamen de la Cuenta Pública, avalado en comisiones en el pasado mes de octubre, fue aprobado por la mayoría morenista y sus aliados con 268 votos a favor, así como 221 en contra del PAN, PRI, PRD y MC y dos abstenciones.
La Bancada Naranja rechaza la Cuenta Pública 2019
La Bancada Naranja votó en contra de la Cuenta Pública 2019, por ser un ejercicio que carece de seriedad y rigor en su confección, tiene información incompleta y deja dudas serias del sentido en el que fue realizado.
Puntualmente, tiene las siguiente deficiencias:
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No hay elementos para calificar si el dinero gastado coincide con los objetivos de los programas, ni con el Plan Nacional de Desarrollo.
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No hay datos para evaluar el gasto de las megaobras de este gobierno. Sus programas insignia no tienen rigor presupuestal ni transparencia.
El análisis de los siervos de la nación informa que hay 500 millones de pesos sin explicación de su gasto. El programa sembrando vidas carece de comprobación y no tiene propósito medioambiental. La refinería de Dos Bocas no cuenta con la documentación de supervisión que cualquier obra de infraestructura debe poseer.
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Sin explicación, la Auditoría Superior de la Federación dejó de hacer auditorías que antes realizaba. Un 25% menos que en ejercicios anuales pasados. Es de subrayar, que sólo el 26% de lo auditado es del gasto federal y 74% de lo revisado corresponde al gasto de gobiernos estatales. Otra correlación que no se explica.
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Alarma la ausencia de auditorías forenses, apenas 8 en las que se supone estaría la evaluación de los programas de gobiernos anteriores. No hay voluntad para conocer las fallas y la corrupción del pasado, y más bien, emprenden nuevos programas: sin evidencia, sin información suficiente, sin ir al fondo de problemas y soluciones, argumenta Bancada Naranja.

