Ray J. López*
Es el año de 1997 y Grupo Radio Centro (GRC) tenía como presidente a Adrián Aguirre Gómez, quien anunciaba que se llegaba a un acuerdo con la empresa estadounidense de medios Chancellor Media Group, la cual era una de las operadoras más grandes de radio en el país del norte.
En dicho acuerdo se anuncia que la firma estadounidense adquiría el 50% de GRC por 237 millones de dólares del Fideicomiso Aguirre, que era el controlador de la empresa mexicana.
La prensa y los inversionistas veían con buenos ojos dicha adquisición, que beneficiaria a la empresa de Lomas Altas, de la CDMX, pues los Aguirre recibirían al momento de la firma del acuerdo, la friolera de 81.5 millones de dólares de manera directa e inmediata.
Las acciones subían y, por consiguiente, los ingresos de GRC subían como la espuma.
Los Aguirre
En ese momento estaban los diez hijos de la señora María Esther Gómez de Aguirre, quien presidía el Fideicomiso, y habían aprobado dicha adquisición, con plena autorización del Consejo de Administración.
Pero, ¿Qué pasó entonces?
Todo iba miel sobre hojuelas, pero regresa Francisco Aguirre Gómez al Consejo de Administración, con el apoyo de sus hermanas Ana María y María Adriana Aguirre Gómez, a quienes convence que no se apruebe dicha venta.
Ello provoca serios problemas dentro del Consejo que, en ese momento, se divide en dos grupos: 4 hermanos se quedan en Maxcom y los otros 6, se quedan en Radio Centro al frente de Francisco Aguirre Gómez.
Adrián Aguirre se queda como presidente de Maxcom Telecom, y durante años no vuelve a dirigir palabra alguna con Francisco.
A principios de 1998, la empresa Chancellor da a conocer a la opinión pública e inversionistas que retiraban su intensión de adquirir ese paquete accionario, sin revelar los verdaderos motivos del desistimiento de dicho acuerdo.
Obviamente, las acciones de GRC se desplomen en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).
Se sabe que, en realidad…
Francisco acabó convenciendo a su madre de no vender las acciones a la empresa estadounidense porque, según él, no representaría los intereses de “su familia”.
Pasó el tiempo y de la nada, sin más explicaciones, Francisco Aguirre convenció a su señora madre de repartir entre sus hijos, dentro de Radio Centro, las acciones del Fideicomiso.
Posteriormente sabríamos que éste adquirió las acciones de sus hermanos Carlos, Rafael y María Esther Aguirre Gómez y que, incluso -se dice-, aún les debería pago de esta misteriosa compra.
Para concluir este tema
Chancellor Media no fue el único tropiezo para Grupo Radio Centro porque cuando Televisa, a través de Sistema Radiópolis, buscaría una fusión entre estas dos empresas, donde Televisa adquiriría el control de GRC, había una piedra en el camino para Francisco Aguirre, el recién y flamante presidente de GRC:
Esa piedra era José Gutiérrez Vivo, que tenía opción de adquirir las estaciones Radio Red AM y FM, lo que truncó las aspiraciones de Aguirre de pertenecer al Consejo de Administración de Grupo Televisa.
Tal vez eso ocasionó que Francisco Aguirre le hiciera la vida imposible a Gutiérrez Vivó, hasta que lo sacó a la mala de Grupo Radio Centro, quedándole a deber 27 millones de dólares.
Que después de artimañas legales, se la acabó volteando al famoso comunicador, que es el que ahora le tiene que pagar esa deuda a Aguirre.
Algo que el tiempo nos deja algo claro es que Francisco Aguirre Gómez solo regresó a GRC para destruir a una de las mejores empresas en radiodifusión en América Latina, ya sin estaciones en provincia, sin canal de televisión que, según tanto aspiró tener, y endeudada con varios bancos e inversionistas.


