noviembre 02, 2026

El otro frente contra Europa: Cómo enfrentar las campañas de desinformación de agencias rusas

El otro frente contra Europa: Cómo enfrentar las campañas de desinformación de agencias rusas

El fenómeno ha evolucionado desde la propaganda tradicional hacia redes digitales mucho más sofisticadas: Sitios que imitan medios legítimos, cuentas coordinadas, contenidos falsificados, influencers y, cada vez más, herramientas de inteligencia artificial.

Bernardo Méndez Lugo*

Durante mis años en el Servicio Exterior Mexicano aprendí que la diplomacia no se desarrolla solamente alrededor de una mesa de negociaciones. También se libra en el terreno de las percepciones, de la información y de la capacidad de los gobiernos para explicar sus decisiones a sus propias sociedades y al mundo.

Por ello, observo con especial preocupación el crecimiento de las campañas de desinformación vinculadas con Rusia, que hoy afectan a Europa.

Desde hace aproximadamente una década, la Unión Europea ha documentado operaciones de Foreign Information Manipulation and Interference (FIMI) destinadas a influir en el debate público europeo.

El fenómeno ha evolucionado desde la propaganda tradicional hacia redes digitales mucho más sofisticadas: Sitios que imitan medios legítimos, cuentas coordinadas, contenidos falsificados, influencers y, cada vez más, herramientas de inteligencia artificial.

El Servicio Europeo de Acción Exterior publicó en marzo de 2026, su cuarto informe sobre amenazas de FIMI. El documento identifica la persistencia y adaptación de operaciones vinculadas con Rusia, incluidas campañas atribuidas a la red Storm-1516, también conocida como CopyCop, en algunos análisis.

El informe puede consultarse en el portal oficial del SEAE

EEAS, 4th Report on Foreign Information Manipulation and Interference Threats. Para una descripción complementaria de Storm-1516 y de sus métodos, véanse los análisis del Center for Information Resilience y del Microsoft Threat Analysis Center.

Algunas operaciones producen contenidos específicamente adaptados a públicos nacionales europeos. La manipulación ya no consiste necesariamente en imponer una determinada versión de los acontecimientos.

En ocasiones basta con generar confusión, polarización y desconfianza hacia las instituciones. Esta última característica me parece especialmente peligrosa.

Una democracia puede convivir con opiniones radicalmente diferentes. Lo que resulta mucho más difícil es gobernar cuando una parte creciente de la ciudadanía deja de confiar en cualquier fuente de información.

Pixabay

La energía constituye un ejemplo particularmente ilustrativo

Durante décadas, Europa desarrolló una importante dependencia del gas ruso. Según la Comisión Europea, antes de la invasión a gran escala de Ucrania; Rusia suministraba alrededor del 45% del gas importado por la Unión Europea; posteriormente, esa proporción disminuyó de manera sustancial.

La evolución puede consultarse en la página oficial de la Comisión sobre la reducción de la dependencia energética rusa: European Commission, REPowerEU.

Después de la invasión de Ucrania, esa vulnerabilidad se convirtió en un problema estratégico. La Unión Europea ha reducido considerablemente sus importaciones de gas ruso y ha adoptado medidas para eliminar gradualmente esa dependencia.

El Consejo de la Unión Europea también ha informado sobre las restricciones a las importaciones de gas ruso y sobre la hoja de ruta para poner fin a la dependencia energética: Council of the EU, EU adopts measures to phase out Russian gas imports.

Pero la transición energética tiene costos reales

Los europeos han enfrentado precios elevados de la energía, problemas de competitividad industrial y enormes inversiones para modificar su infraestructura. Es precisamente en esas dificultades donde puede prosperar la desinformación.

Conviene, sin embargo, mantener una distinción esencial: Criticar la política energética europea no convierte a nadie en agente de Moscú. Una democracia necesita críticas, oposición y debate.

El problema aparece cuando dificultades reales son deliberadamente distorsionadas mediante información falsa, cuentas coordinadas o contenidos fabricados para atribuir todos los problemas europeos a determinadas políticas y erosionar la confianza en las instituciones.

Lo mismo sucede con debates sobre cambio climático, vehículos eléctricos, vacunas, migración o la guerra en Ucrania. La desinformación puede aprovechar una preocupación legítima y transformarla en una narrativa destinada a dividir a la sociedad.

La Unión Europea ha comenzado a responder

El Servicio Europeo de Acción Exterior desarrolla mecanismos de detección y análisis de FIMI; las instituciones europeas han establecido sistemas de alerta y cooperación con los Estados miembros y, en determinados casos, han recurrido a sanciones contra estructuras vinculadas con actividades de manipulación informativa rusa.

La base jurídica y las decisiones correspondientes pueden consultarse en el Diario Oficial de la Unión Europea, así como en la página del Consejo dedicada a las sanciones contra Rusia: Council of the EU, EU restrictive measures in response to Russia’s war against Ukraine.

Entre las medidas más recientes se encuentran sanciones dirigidas contra personas y entidades responsables de actividades de manipulación informativa e interferencia extranjera.

El Consejo ha publicado comunicados específicos sobre estas designaciones, por ejemplo: Council of the EU, Russia: EU sanctions individuals and entities involved in foreign information manipulation and interference.

Foto: Mojpe

Pero la respuesta no puede reducirse a sancionar medios o bloquear cuentas

Europa necesita fortalecer el periodismo independiente, la alfabetización mediática, la educación digital y la transparencia de las plataformas. Y, sobre todo, los gobiernos tienen que aprender a comunicar mejor. Una ciudadanía que conoce los costos y beneficios de una política pública es mucho menos vulnerable a quienes pretenden explicarle el mundo mediante falsedades.

Desde México y América Latina debemos prestar atención

La experiencia europea anticipa problemas que también pueden afectarnos. Nuestras sociedades utilizan intensivamente las redes sociales y enfrentan debates altamente polarizados sobre migración, seguridad, energía, comercio, democracia y relaciones con Estados Unidos, China, Rusia y Europa.

Las herramientas de inteligencia artificial harán cada vez más difícil distinguir entre una información auténtica y una operación deliberada de manipulación.

Por eso considero que México y América Latina deberían incorporar la integridad de la información a su agenda de cooperación internacional. No se trata de adoptar una posición antirrusa ni de convertir la política exterior en una cruzada ideológica. Se trata de defender nuestra capacidad soberana para tomar decisiones con base en información verificable.

Como diplomático mexicano, aprendí que la soberanía también significa poder decidir con conocimiento de causa.

En el siglo XXI, defender la democracia implica proteger no solamente las fronteras, las instituciones y los procesos electorales, sino también el espacio informativo en el que los ciudadanos forman sus opiniones.

La batalla contra la desinformación no debe ganarse silenciando al adversario, sino fortaleciendo sociedades capaces de reconocer la diferencia entre una opinión, un error y una operación organizada de manipulación. Esa es una tarea europea, pero también mexicana y latinoamericana.

*Academico fundador de UAM-Xochimilco CDMX.
*Diplomático de carrera en retiro.    
*MPhil IDS, University of Sussex 
*Actualmente, director de fundación promigrante America sin Muros en CDMX.
Imágenes: Pixabay

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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